1 de Mayo, día del trabajador. No hay motivos para madrugar, sino para seguir un rato más estirando el sueño. Pero en aquel día de 1993, habia motivos suficientes para ver la carrera de Formula 1 por televisión. Pero aquel fin de semana, había empezado mal parido: por un lado, el día viernes, Rubens Barrichello voló (literalmente) por los aires y quedó inconsciente; fue trasladado a un centro médico pero logró sobrevivir y solamente se ausentó en el resto de la competencia. En el día sábado, en las pruebas clasificatorias, Roland Ratzenberger tuvo accidente a bordo de su Simtek que le quitó la vida instantáneamente. Se canceló el resto de la competencia de ese día y el rumor que se instalaba en el ambiente era que la carrera iba a ser completamente suspendida. Pero los dueños decidieron que el show debía continuar y se preparó la competencia para el día siguiente.
Con 34 años en sus espaldas, Ayrton venía de tres campeonatos consecutivos sin obtener los resultados esperados con su McLaren y decidió partir bajo el ala de Frank Williams, que por ese entonces, disponía de un monoplaza mejor preparado que su anterior equipo.
Pero la fatalidad de adueñó, por segunda vez en el fin de semana, del circuito de Imola. El segundo mejor piloto de la historia (detrás de Juan Manuel Fangio), tuvo un problema en su vehículo e impactó contra el paredón a la salida de la curva Tamburello, donde una parte de de la rueda delantera se desprendió y se clavó en su casco, generandole fractura craneal y pérdida de masa encefálica. El brasileño fue trasladado en helicóptero hacia un hospital para seguir de cerca su evolución, pero poco despúes se confirmó que tuvo una muerte cerebral y ya no había más nada que hacer.
Difícilmente las palabras puedan explicar la sensación de propios y ajenos el haber presenciado ese momento. En su país natal, fue enterrado con honores. En los corazones de todos, todavía seguimos recordando su capacidad innata, su talento y su sapiencia, aún más cuando hoy por hoy, la maquinaria influye mucho más que la capacidad técnica para conducir.