Las excitantes carreras de la máxima categoría del automovilismo parecen ser cosa del pasado. Últimamente los resultados se definen en las fases de clasificación y en los boxes. Los autos y conductores sólo pueden limitarse a seguir al que tienen adelante y esperar a que un error ajeno les permita avanzar posiciones. Si hiciéramos un paralelismo con el tenis, se acabaron los tiros ganadores.
La temporada anterior sufrió una reducción de rebases a la mitad comparada con la del 2016. En la primer carrera del corriente año, hubo tan sólo cinco. El fan de Fórmula 1 que está hora y media frente a su televisor se está comenzando a aburrir. Quienes estuvieron en la tribuna debieron tener la suerte que los cinco adelantamientos pasen en su sector de la pista.
Las autoridades de la competición, Ross Brawn a la cabeza, vieron estas banderas amarillas flamear y no demoraron en tomar la decisión de reformular algunas reglas que le devuelvan la emoción a estas carreras. A partir de 2019, se simplificará el alerón frontal (que al momento redirigen el aire hacia los costados externos de los neumáticos y dificulan la persecución), se aumentará y profundizará el alerón trasero y también se simplificará el conducto de frenos delanteros.
Así mismo, algunas otras medidas ya habían sido tomadas y se pondrán en práctica en dicha temporada. Las mismas son: el permiso de mayor carga de combustible que permita a los conductores usar el máximo poder de sus autos durante más tiempo, la separación del peso del conductor del correspondiente al auto al finalizar la carrera para evitar la desventaja de aquellos conductores más pesados y, además, el requerimiento de que los conductores usen guantes biométricos.
La tecnología la hizo aburrida y por éso se re-Formula la categoría, para que los cambios en la misma, la vuelvan a hacer más excitante y entretenida.