Atlético Tucumán ganó en casa en el último aliento de Rodrigo Aliendro. El juego de palabras es quizás tan efectivo como la volea que clavó a falta de dos minutos para el final del juego ante Colón. Un triunfo que lo mantiene invicto en la actual Superliga y vuelve a hacer una fortaleza del José Fierro (no ganaba hace ocho partidos con siete empates y una derrota). El Sabalero se regodeaba con el punto en un estadio tan complicado pero sufrió la pena sobre el epílogo.
El merecimiento fue todo del Decano. Tuvo las situaciones y el control del duelo; y por eso encontró el gol en los pies de Mathias Abero tras una lucha entre el delantero Mauro Matos y el arquero rival Leonardo Burián. El hombre vestido de celeste y blanco no dudó y la mandó a guardar. La tranquilidad llegó para el dueño de casa que debió penar una mala estructura defensiva en una contra letal del Negro. Marcelo Estigarribia culminó el «contragolpe» con un remate rasante y cruzado para el 1 a 1 antes del cierre de la primera mitad.
El complemento no mostró la misma intensidad que los cuarenta y cinco iniciales. Lo más interesante ocurrió sobre el final con un tiro libre y su rebote. Rodrigo Aliendro sacó una volea impresionante desde afuera del área que se hizo más espectacular con el rebote en el travesaño y el pique adentro del arco. Golazo con todos las letras. Sin embargo, lo que parecía definido, terminó siendo sufrimiento para el Deca porque Cristian Lucchetti evitó el cabezazo de Guillermo Ortiz con una fantástica atajada que significó tres puntos.
Volvió la alegría al José Fierro, esa que se venía negando hace varios partidos. Fue contra Colón y con suspenso. Con un golazo y una salvada de Lucchetti. Todo ocurrió en el último Aliendro.