Si existe una persona que impidió que el local se quede con un triunfo que mereció en los noventa minutos, fue Alan Minaglia, que tuvo atajadas importantísimas en momentos clave para evitar que los dirigidos por Darío Ortiz se queden con los tres puntos en la noche entrerriana.
El Torito de Mataderos llegó a la ciudad de Paraná con más tiempo de descanso que su rival, ya que no pudo jugar su partido de fin de semana, debido a que la Policía Federal no tenía efectivos para que brinden seguridad (una norma que afectó a todos los equipos de la Capital Federal del Ascenso); además, Christian Gomez regresaba a las canchas luego de estar alejado durante dos fechas por lesión. Con todo sobre la mesa, se esperaba una mejor imagen de un histórico de la categoría, algo que no sucedió en ningun pasaje del encuentro; Atlético Paraná se lo llevó por delante en casi todos los aspectos del juego.
Los locales generaron mucho volumen de juego, especialmente en los primeros cuarenta y cinco minutos; si no lograron romper el cero, fue gracias a los palos y a la eficacia del joven arquero visitante. Hay un dicho que dice que los goles que no se hacen en un arco, se sufren en el otro; y eso fue lo que sucedió: en el mejor momento de los locales, un error defensivo en la salida, dejó al eterno «10» verdinegro con pelota dominada fuera del area y la colgó de un ángulo para poner la victoria parcial para la visita. El uno a cero duró lo que un suspiro; tres minutos mas tarde, Leonardo Morales, de cabeza, iba a poner tablas a un partido que no merecía siquiera estar igualado.
En el segundo tiempo, los paranenses siguieron con su dominio pero fallaban en los últimos 25 metros; por otra parte, la visita seguía sin poder hacer pie en el campo de juego: no generaba situaciones de peligro, Facundo Pumpido no lograba hacerse espacio entre los defensores y careció de chances de gol frente a Yair Bonnin, casi un espectador en el encuentro. El partido se volvió chato, con pocas llegadas de peligro real, a pesar de que era mayor el desgaste de los locales que iban en búsqueda del gol que le dé el triunfo.
En los últimos minutos llegaron más emociones; Alexis Sanchez no pudo cambiar por gol otra falla de la defensa local casi en la finalización del encuentro. En la jugada siguiente, Alan Minaglia se puso el traje de héroe y, con una atajada doble (la segunda, a quemarropa y casi desde el suelo), impidió que el equipo de Darío Ortiz se quede con la victoria.
Pablo Gimenez dió por finalizado un encuentro que dejó muy buenas sensaciones en Atlético Paraná a pesar de no quedarse con un resultado positivo en el marcardor, y a un Chicago con mas dudas que certezas con respecto al juego, propiamente dicho: se viene All Boys, el clásico rival en tres fechas y deberán mejorar en todos los aspectos del juego si no quieren sufrir más de la cuenta.