Los Bermellones se imponían en el cierre de la fecha 32 de la elite española y quedaban a tiro de un boleto para sumarse a las competiciones internacionales para el próximo semestre. Sin embargo, en la última, los Leones tuvieron un penal y empataron 1 a 1.
Athletic de Bilbao tuvo la pelota pero no lastimó. Generó ocasiones aunque cayó en el roce del rival que supo opacarlo, controlarlo, hasta que en el epílogo encontraron agua en el desierto. Mallorca terminó con mucha furia con el arbitraje.
La única clara del capítulo inicial fue a cinco para el cierre cuando, de un córner pasado, el esférico le quedó en los pies a Martin Valjent que sacudió de zurda y encontró la inmensidad de Yuri que se interpuso cuando Julen Agirrezabala parecía totalmente vencido.
Mallorca salió con otro ímpetu a la complementaria, apretó el acelerador en el arranque, y se encontró con el tanto del triunfo. Athletic Bilbao masticó bronca por una mano que ni Jorge Figueroa Vázquez ni el VAR consideraron penal en las Islas Baleares.
A los 5 minutos del segundo tiempo, Dani Vivián tocó defectuosamente hacia atrás, Vedat Muriqi capitalizó pero Agirrezabala achicó con lo justo. En la jugada siguiente, Amath Ndiaye hizo maravillas por derecha aunque, sin ángulo, estrelló su derechazo contra el palo izquierdo de la visita.
La apertura del marcador llegó cuando iban 12 de la complementaria y en una gran combinación de sus estrellas ofensivas. Ndiaye mandó un centro súper pasado pero milimétrico para Muriqi que falló en primera instancia, se recompuso, descargó hacia atrás y encontró a Lee Kang-In que rompió el cero con un zurdazo.
Cuando todo se terminaba y los Leones parecían quedarse con las manos vacías llegó al última jugada de la tardenoche, el zurdazo violento de Raúl García y la mano Iñigo Ruíz de Galarreta. El juez no dudó, sancionó penal y desde los doce pasos no falló Iñaki Williams.
Lejos de mostrar sus garras, Athletic de Bilbao avanzó, fue a buscar el empate, y lo encontró casi de milagro en la última. El empate por 1 a 1 castigó a Mallorca que trepaba al noveno lugar en La Liga, se olvidaba definitivamente del descenso, y empezaba a ilusionarse con un boleto a competencias internacionales a partir del próximo semestre.
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