En el debut de Lucas Bernardi como director técnico, Banfield derrotó a Arsenal 3 a 1 en El Viaducto en un partido que contó con público visitante. Santiago Silva, Bottinelli en contra y Sporle le dieron la victoria al taladro.
Lejos quedó aquel refrán de «técnico que debuta, gana». Porque en un fútbol donde los resultados mandan y los entrenadores van variando cual ropa interior, son muchos los debutantes que se encuentran con un equipo con bajones anímicos y futbolísticos.
El caso de Lucas Bernardi al frente del arse no fue la excepción. Los de Sarandí vienen en caída libre hace rato y la salida de Sergio Rondina parece no haber cambiado mucho la historia.
Arsenal es desprolijo, impreciso y no elabora juego colectivo a falta de un jugador que se ponga el equipo al hombro. Alguna pelota parada o un remate de larga distancia son los únicos factores -al parecer. Así llegó el descuento de Brunetta- por los que puede buscar el gol.
Desde el inicio, Banfield tomó la lanza del partido. Bertolo encontró espacios y llegó dos veces a a verse las caras con el arquero Pellegrino, pero el primer grito llegó desde los pies de Santiago Silva: el uruguayo remató desde lejos y clavó un golazo de cara a su gente.
A los 31, Bottinelli dio un pase sencillo hacia atrás, pero a Pellegrino se le escurrió la pelota entre las piernas para acrecentar el desorden de los ahora dirigidos por Bernardi. Encima después salió lesionado y tuvo que ingresar Santillo.
Con el resultado a cuestas, Arsenal salió a buscar el descuento en los últimos minutos de la primera mitad, y lo encontró luego de un remate de Brunetta que rebotó en Carlos Matheu.
En el segundo tiempo, la actitud del local mejoró. Pero se limitó solo a eso: correr y meter.
A los 30 minutos, el ingresado Sánchez Sotelo pudo empardar el resultado en un mano a mano con Hilario Navarro donde su remate se fue desviado y alto.
Casi culminado el partido, Sporle aumentó el marcador para Banfield y partido liquidado.
Un buen triunfo se llevó el taladro en su visita al Julio Grondona, en un torneo donde la irregularidad predomina en sus estadísticas.
Por su lado, Arsenal debe mejorar muchísimo. Tiene que comenzar a ganar porque el promedio ya le camina por la espalda. El malestar se hizo ver en su gente, que despidió al equipo con silbidos e insultos.