
No fue la única vez que se enfrentaron pero sí fue, posiblemente, la más recordada. La Albiceleste había caído en repechaje tras perder por goleada ante Colombia y debía batirse a duelo con los Socceroos para definir un boleto al Mundial de 1994. El juego de ida, en Sydney, dejó mucha tela por cortar.
Alfio Basile debía recurrir a Diego Maradona que no estaba jugando para Argentina. El «Coco» necesitaba poner orden y jerarquía en el vestuario para que no tiemblen las piernas en Oceanía contra una Australia que soñaba con hacer historia.
El regreso de «Pelusa» a la Albiceleste trajo consigo muchas cosas que pasaron fuera de la cancha y no tanto adentro. Abel Balbo marcó el 1 a 0 pero rápidamente igualó Aurelio Vidmar. Así ambas selecciones empataron 1 a 1 y la moneda cayó favorablemente para los sudamericanos cuando ganaron por la mínima en Buenos Aires.
Sin embargo, ese 31 de octubre de 1993, en Sydney, no sólo volvió Maradona sino que además se instaló el término «café veloz» con el que los criollos tenían más energías. Más allá de eso, después del empate en Oceanía, la televisión local tuvo un percance que le costó carísimo.
Las cámaras fueron al vestuario de Argentina en búsqueda del Diego pero, durante las entrevistas y con la puerta de los camarines abiertos, apareció Carlos Javier Mac Allister como Dios lo trajo al mundo. El por entonces zaguero de Boca Juniors no tuvo tapujos en enseñar sus bondades al mundo entero y la multa económica para la TV de Australia fue realmente elevada por esas imagenes sin aviso previo.
Foto: Credit: Pascal Rondeau/ALLSPORT