La referí Bianca Tedesco decidió abandonar el arbitraje debido a abusos generados por violencia de género dentro de su ámbito de trabajo y se animó a hacerlo público.
Bianca Tedesco, como ella misma contó, forma parte del mundo del básquet desde su niñez, y durante unos 13 años, hasta hoy, lo hizo desde el lado del arbitraje. Es lamentable tener que contarlo en pretérito, y vergonzosos los motivos por los cuales se llegó a este punto.
La ahora ex-jueza expresó en sus redes sociales que su intención no era retirarse, ni siquiera momentáneamente, a tan temprana edad de su desempeño como árbitra. Sin embargo, el contexto hostil de abuso en el que se encontró durante tanto tiempo la obligó a tener que hacerlo.
“Me eriza la piel recordar vivencias, mensajes, audios, situaciones de acoso sexual que naturalicé creyendo ´está bien que esto suceda´ o ´si quiero seguir dirigiendo voy a tener que soportarlo, no queda otra´”, expresa en algunas líneas de su mensaje. Y ahí se encuentra la base del asunto, en una sociedad tan machista que hace que hasta las propias víctimas naturalicen las situaciones de hostigamiento simplemente porque así tiene que ser, porque sos mujer”.
En ese contexto, llenas de miedo por perder un laburo, por quedar como una loca, o consecuencias peores que sería mejor no mencionar, Bianca tuvo el coraje de alzar su voz y no quedarse callada a la hora de tomar su decisión. Y qué importante es hacerlo, porque estas situaciones no deberían existir más.
“Hoy no me queda otra que dar un paso al costado, al menos por un tiempo”, escribió Tedesco, que dejará su rol como jueza de básquet por motivos que la sobrepasan y se encuentran en manos de la justicia.
Ante la situación, desde el Sindicato de Árbitros y Comisionados Técnicos de Básquetbol de Argentina expresaron su repudio sobre la situación en Twitter. Asimismo, el secretario general de este sindicato, Cristian Díaz, también se expresó “asumiendo su fracaso”.
Que bueno sería que ante estos hechos, se actúe a su debido tiempo para no tener que llegar a extremos que no son gratos para nadie. Pero para eso también tiene que existir el lugar en el que la mujer se pueda expresar, y que pueda hacerlo sin miedo a tener que abstenerse a consecuencias peores. Una vez más, aparece la estructura machista de la sociedad.
Ojalá que situaciones como estas no tengan que volver a suceder, y en el peor de los casos, que la valentía de Bianca sirva para que muchas otras mujeres se animen a alzar su voz.