El 15 de marzo de 1913, en el barrio de Floresta, un grupo de 11 entusiastas de la zona fundaron el All Boys Athletic Club para poder jugar al fútbol y desafiar a otros barrios. Uno de los fundadores fue Vicente Cincotta, quien además sería jugador, el primer socio y presidente durante varios años y etapas de la institución. Cincotta le dedicó toda su vida al club, y gracias a Leopoldo Rígoli, pudo conseguir el terreno para realizar el primer estadio en las manzanas que comprendían las Avenidas Gaona, Segurola y las calles Sanabria y Morón.
Ya con el terreno para jugar, sólo restó elegir los colores de la camiseta. Eligieron el blanco como símbolo de la pureza, y le agregaron el negro al cuello y a las mangas. De esa manera empezaron a competir de manera amateur, y en 1924 tuvo su mejor año donde finalizó tercero detrás de Boca y Huracán. Todo no era un lecho de rosas, sino que años más adelante sufrió la subasta de sus terrenos y debió inaugurar una nueva cancha ubicada en Segurola y Margariño Cervantes en 1937. Cuando empezó a competir de forma profesional, lo hizo en otra cancha que estaba en Segurola, Elpidio González, Sanabria y Miranda; hasta que finalmente, en 1959, recibió los terrenos donde actualmente se encuentra el Islas Malvinas, que fue inaugurado en 1963.
En cuanto al plano deportivo, All Boys deambuló durante muchos años por la segunda categoría del fútbol argentino durante aquellas épocas, e incluso le tocó bajar a la tercera en tres ocasiones, aunque retornó rápidamente. Sin embargo, el primer gran logró llegó en 1972, cuando alcanzó la Primera División teniendo a José Romero y Valentín Sánchez como estandartes. Durante 8 años, el Albo permaneció en la máxima categoría, hasta el Metropolitano de 1980, cuando terminó anteúltimo y le tocó volver a la Primera B junto a Quilmes y Tigre.
Luego estuvo 13 años sin gloria, con campañas discretas y con poco éxito, en la temporada 1992/1993 logró el ascenso a la B Nacional. Tuvo muy buenas campañas y en 1999 estuvo cerca de conseguir de subir por segunda vez en la historia a Primera. Pero tras no lograrlo, el club se vio muy afectado. Sufrió graves problemas dirigenciales y económicos. En 2001 descendió a la B Metropolitana, se le dictó la quiebra y se le puso la faja de clausura al estadio.
En 2002, Roberto Bugallo se hizo cargo de la presidencia, y el club empezó a levantar. Se hizo la tribuna Chivilcoy, se remodeló el estadio, se colocaron las nuevas luces, entre otras cosas. Pero el Albo no solo creció a nivel institucional, sino que los resultados deportivos lo empezaron a acompañar. En 2008 logró la vuelta a la B Nacional varias fechas antes con jugadores como Hernán Grana, Nicolás Cambiasso, Ariel Zárate, Carlos Madeo, Fernando Sánchez y Darío Stefanatto. Pero esto no fue todo, sino que dos años más tarde, los jugadores escribirían la página más importante de la historia de la institución. Tras haber empatado 1 a 1 en Floresta por la ida de la promoción frente a Central, All Boys goleó por 3 a 0 y subió otra vez a Primera.
Cuatro años duró la experiencia del conjunto de Floresta en la máxima categoría. Grandes campañas, con nombre importantes como Ariel Ortega, Christian Fabbiani, Sebastián Grazzini, Oscar Ahumada, Mauro Matos, Emmanuel Gigilotti y Agustín Calleri fueron algunos de aquellos que jugaron con el Albo. A pesar de estos grandes nombres, los desmanejos dirigenciales hicieron que el equipo vuelva a jugar la B Nacional, y con una grandísima deuda con jugadores, empleados y con AFA.
Hoy en día, el club intenta volver a los primeros planos de la categoría, y sanearse económicamente. Se abrió el Predio Chivilcoy y se consiguió un predio en Mercedes, entre otras cosas. Lo cierto es que ALl Boys se transformó en uno de los equipos más populares de la B Nacional y de la Capital Federal; y desde nuestro lugar, le queremos desear un muy feliz cumpleaños a todos sus dirigentes, jugadores, socios e hinchas de parte de Vermouth Deportivo