El tema del momento en la elite española han sido las continuas manifestaciones de racismo que detonaron con la explosión de Vinicius el domingo pasado en Mestalla pero que ya venían de antemano en diversas contiendas de La Liga. Uno de los jugadores que tomó la batuta fue Álex Balde, la promesa del Barcelona.
Comprendiendo con claridad todo lo que significa este deporte a lo largo del mundo, el propio jugador del Blaugrana afirmó en GQ que «en el fútbol se puede hacer algo significativo». Por eso mismo, con ese panorama, el defensor catalán propuso que se tome una medida tajante.
«Al primer insulto racista, debería suspenderse el partido y no reanudarse. Eso hará que la gente deje de hacerlo» sostuvo Balde quien dijo en público lo que muchos comentan en voz baja. Una vez que los clubes comiencen a perder puntos por culpa de los fanáticos que no saben comportarse en sociedad, posiblemente, empiece a erradicarse este flagelo.
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