Alemania cortó su seguidilla de tres empates consecutivos metiéndole cinco a Italia en el Borussia Park. Los teutones despejaron dudas como suelen hacerlo: con goles y una marcada superioridad futbolística.
Alemania siendo Alemania, ni más ni menos. El gol de Joshua Kimmich en el minuto diez anticipó lo inevitable, una marcada diferencia sobre esta Italia confundida, adormecida, sin buenas sensaciones. Básicamente, sin Mundial.
Italia trabajó duro para meterse en partido, y aunque tuvo algunas situaciones Alemania lo liquidó con un penal a su favor en el cierre de la etapa inicial. Ilkay Gündogan no falló para el 2-0 parcial.
El complemento fue otro cantar, o mejor dicho la profundización de lo ocurrido en la etapa inicial. Thomas Müller metió el tercero en el amanecer y Timo Werner consumó la impactante goleada facturando por duplicado con un minuto de diferencia, de cara al cuarto de hora final.
Italia se metió en el marcador maquillando un resultado final que no por exagerado era injustificado. Wilfried Gnonto anotó a doce del cierre y Alessandro Bastoni en el cuarto minuto de los cinco adicionados. Fue 5 a 2 pero pudo ser 5 a 0, o cualquier otro resultado que de como ganador a Alemania.
Los teutones buscarán meterse en el Final Four desplazando a Hungría del primer puesto, rival al que recibirá en la quinta fecha. Cerrará en Inglaterra.
Italia peleará por no descender de categoría, lucha en la que supera a Inglaterra, su próximo rival en condición de local, por tres puntos. Cerrará en Hungría.