Todas las finales del mundo tienen un condimento más que especial. El ganador alzará ese trofeo dorado que lo catalogará como el mejor del globo terráqueo durante los venideros 4 años. Sin embargo, el encuentro decisivo entre la Azzurra y los Tricolores, contó con varios matices además del tetracampeonato para los tanos.
Italia había jugado prácticamente una copa impecable. Tan sólo un empate frente a Estados Unidos en la fase de grupos freno la racha ganadora de los de Marcello Lippi en tierras germanas. Francia, en contrapartida, entró a octavos de final ocupando la segunda posición de su zona aunque, en instancias decisivas, los de Raymond Domenech brillaron eliminando a España, Brasil y Portugal.
La noche en Berlín esperaba por un campeón. Y todo comenzó siendo favorable para los Tricolores cuando el eterno, Zinedine Zidane, abrió la cuenta desde los doce pasos batiendo a otro histórico como Gianluigi Buffón. Sin embargo poco duró el 1 a 0 puesto a que a los 19 minutos igualó Marco Materazzi. Y a esa altura, los autores de los tantos, no se imaginaban que iban a terminar siendo protagonistas de un evento inolvidable para el fútbol instantes más tarde.
Al cabo de los noventa minutos regulares no volvieron a sacarse ventaja por lo que la final se debía extender a tiempo suplementario. Y durante ese período, en una jugada aislada, Zidane y Materazzi intercambiaron algunas palabras hasta que el galo le aplicó un cabezazo en el pecho al defensor que jugaba en el Inter. Las imágenes dieron vuelta por todo el planeta y el colegiado argentino, Horacio Elizondo, apoyado por sus asistentes expulsó a «Zizou» que con una cartulina colorada le puso fin a una carrera formidable.
Tras esa situación, tampoco hubo goles y todo se definió por penales. David Trezeguet, franco-argentino, falló el suyo y le permitió levantar la copa a un criollo como Mauro Camoranesi que se había nacionalizado para jugar en la Azzurra. Italia derrotó a Francia por 5 a 3 desde los doce pasos. Pero la final del Mundial será recordada por la roja a Zidane con una reacción épica y desconocida de uno de los mejores jugadores que ha tenido el globo terráqueo.