Si el Quemero y el Dragón hubiesen jugado en vez de 90 minutos, la cantidad de tiempo que hubiese querido quien lea estas líneas, sin lugar a dudas el resultado no se hubiese modificado en lo más mínimo. Los dirigidos por Blas Armando Giunta y los de Rodolfo Della Picca igualaron sin goles en Ingeniero Maschwitz profundizando así un momento de crisis futbolística en ambos planteles.
De los últimos ocho partidos que disputó Acassuso, cinco terminaron 0 a 0. Defensores de Belgrano, en cierto paralelismo, sumó nada más que un punto de los últimos 21 que disputó e incluso tropezó por Copa Argentina. Así el sueño de campeonar en la B Metropolitana y de continuar en el torneo más federal de todos, quedó hecho trizas.
El primer tiempo fue paupérrimo. Por el lado del local sólo algunos intentos aislados de Alan Sánchez y el llamativo cambio que Giunta dispuso pasada la primera media hora sacando a Emir Ham para volcar en el terreno de disputa a un centrodelantero como Leonel Corradino. De los del Bajo Nuñez, directamente nada para darle mucha tranquilidad a la meta de Julio Salvá.
En la complementaria fue el equipo Rojinegro quien se atrevió un poco más y avisó con un par de disparos de Ezequiel Aguirre que, con muy poco, terminó erigiéndose como figura de la cancha. El Quemero prácticamente no propuso nada dándole paz ahora a la meta defendida por Albano Anconetani.
Por el presente de ambos elencos, el resultado era esperado. Lo cierto es que el cotejo en sí fue escueto de fútbol, sin intenciones, carente de ideas y preocupante para el futuro. Acassuso y Defensores de Belgrano empataron 0 a 0 pero si hubieran seguido jugando, tampoco se hubiesen sacado ventaja.