Independiente hizo todo para ganar en el estadio Libertadores de América y hasta fue perjudicado por varios fallos del árbitro Darío Herrera -de una horrible noche- pero Boca Juniors sacó a relucir a su arquero Esteban Andrada y su monstruosa efectividad para llevarse una tremenda victoria con gol de Edwin Cardona. El Rojo jugó a lo que sabe y controló los noventa minutos a su antojo. La diferencia estuvo en la precisión en el arco rival: el Diablo llegó una enésima cantidad de veces y no metió ninguna mientras que el Xeneize se acercó una vez y convirtió el único tanto del partido.
Los hombres de Ariel Holan desplegaron un fútbol convincente, seguro y dañino. Por ambos costados y por el centro, siempre lastimó a una defensa visitante insegura que se respaldó en todo momento en su número uno, el ex Lanús. Emmanuel Gigliotti, Nicolás Domingo y Francisco Silva tuvieron las chances más claras en su mayoría tapadas por el guardametas de la Ribera. Las polémicas sobraron: penal no cobrado a Silvio Romero por un toque de Lisandro Magallán y una pierna arriba de Gigliotti sobre Buffarini que debió ser la segunda tarjeta amarilla para el delantero. Los dirigidos por Guillermo -que más tarde se iría expulsado por protestar, como de costumbre- no hicieron nada: fueron imprecisos en los pases, no crearon ninguna opción de gol y se dejaron dominar en todo momento.
La demora del complemento por bengalas y una bandera en contra de la CONMEBOL no abandonó el buen juego del equipo de Avellaneda que continuó con el control absoluto del duelo pero volvió a perderse situaciones como la primera en los pies de Maximiliano Meza, evitado por Andrada. Pero el Diablo no contó con la astucia de Edwin Cardona -entró en el ST- que controló un pase de Mauro Zárate, encaró para el medio y sacó un zapatazo rasante al lado del palo de Martín Campaña. Agua en el desierto para el visitante que encima se quedó con diez por una doble amonestación de Lisandro Magallán. Otra vez a aguantar. Y así fue. Ingresó Carlos Izquierdoz para tapar el agujero y sacó todo al igual que Andrada a la hora de descolgar centros una y otra vez. Al Rojo le anularon un gol por una supuesta y dudosa falta sobre el uno y el plantel explotó. Todo siguió igual aunque el tiempo se escurrió para los muchachos de Holan.
A lo Boca, más que nunca. El Xeneize sumó tres puntos para no perder el tren en la Superliga mientras sus figuras descansaron para la final de la Copa Libertadores ante River Plate en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid. Sin embargo, lo negativo en el conjunto de Barros Schelotto es que ninguno de los que tenía que demostrar para ser titular en el gran partido sobresalió. Ninguno le movió el piso. Ni Zárate, ni Buffarini, ni Almendra, ni Gago.
Independiente penó su falta de eficacia a pesar de un excelente funcionamiento dentro de la cancha. Volvió a perder puntos y se aleja de la disputa del campeonato.