Las últimas horas en el barrio de Liniers están siendo muy movilizantes. A la derrota con Huracán, el apriete de la barra a los jugadores, y el pedido de varios jugadores de irse, se sumó el pedido de licencia del presidente.
Sigue la interna en Vélez, y el club está que arde. Con la llegada de Sebastián Méndez, y algunos resultados a favor, parecía que en las últimas semanas había traído un poco de calma a la institución velezana. Sin embargo, la derrota de este domingo ante Vélez volvió a hacer renacer el enojo de todos en el club, haciendo que algunos pasen los límites.
El apriete de la barra a algunos jugadores y los disturbios en la sede social hicieron que muchos jugadores tengan la intención de salir del club, y hasta dirigentes se pusieron de la misma forma y tomaron la decisión de dar un paso al costado, al menos de forma momentánea.
Este es el caso del presidente Sergio Rapisarda, quien terminó pidiendo una licencia a su cargo como presidente del club, para ver si de esta forma intenta calmar un poco las aguas en Liniers en una reunión en la sede que terminó en disturbios. De esta forma, quien tomará las decisiones es Adrián Peláez.