Nació un 16 de mayo de 1978 en Pujato, su ciudad en el mundo, la que visita a cada rato, donde siempre habitaron sus padres y jamás decidieron marchar de ahí. El fútbol lo llevó a la fama como un mediocampista de excelencia aunque la gloria máxima la conoció del otro lado de la línea de cal.
Campeón del mundo juvenil en Malasia 1997 con Argentina y, más tarde, de La Liga en España con Deportivo La Coruña, el crecimiento de Lionel Scaloni era exponencial. De hecho, su carrera continuó en la Premier League con West Ham, y hasta tuvo un paso por Lazio en Italia.
Cuando se retiró jugando para el Atalanta, su futuro parecía quedar en el viejo continente. Sin embargo, un interinato para reemplazar a Jorge Sampaoli al frente a la Albiceleste le abrió camino hacia un pedestal del cual nadie podrá bajarlo.
Tomó las riendas de la Selección Argentina, el mandato de Claudio Tapia lo ratificó sin experiencia en el cargo, y fue todo ganancia para ambas partes. El acierto del «Chiqui» y el enorme trabajo realizado por el oriundo de Pujato con sus asistentes llevaron al país a bordar su tercera estrella en el escudo.
Campeón de América, de la Finalissima y del Mundo. Contrato renovado para buscar revalidar ese título en lo que será el evento máximo en 2026 en Canadá, México, y Estados Unidos. Hoy el fútbol argentino está de fiesta porque cumple 45 años su guía, el capitán del barco, Lionel Sebastián Scaloni.
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