
La Celeste quedó eliminada en zona de grupos a pesar de vencer a Ghana. Por un gol de diferencia fue Corea del Sur quien clasificó a los octavos de final pero, del lado charrúa, la bronca se centró en los arbitrajes contra Portugal y Ghana. Eso podría salirle muy caro a los sudamericanos.
Uruguay sostuvo que fue perjudicada por el referato de Alireza Faghani ante los lusitanos. En esa contienda, Bruno Fernandes se encaminaba al gol, le tiró un caño a José María Giménez, y el defensor al caerse tocó la pelota con la mano que derivó en el penal y en el consiguiente 2 a 0 de los portugueses.
Frente a Ghana, la historia fue más picante puesto a que le dieron una pena máxima a los africanos donde Sergio Rochet aseguró no ser responsable del choque con Mohammed Kudus. Y si bien el arquero de Nacional se quedó con el remate, Daniel Siebert no impartió la justicia deseada por La Celeste cuando derribaron a Darwin Núñez en el área opuesta.
Uruguay sabía que necesitaba un gol más para estar en octavos de final y, cuando sonó el silbato, estalló la furia. «Josema» Giménez empujó a un oficial de FIFA, Edinson Cavani tiró al suelo la pantalla del VAR, y las protestas continuaron encabezadas por históricos como Diego Godín y Fernando Muslera.
El comité organizaron abrió un expediente contra estos cuatro jugadores así como también contra la Asociación Uruguaya de Fútbol. Si bien por el momento se desconoce cuál será la sanción, se espera que desde Zúrich el castigo sea fuerte para evitar que un episodio así se repita en ocasiones futuras.
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