
Los Reds, de irregular campaña en la Premier League, volvieron a festejar una victoria que le dio oxígeno previo al receso mundalista de todas las ligas. El equipo de Jürgen Klopp derrotó por 3 a 1 a los Saints en Anfield y quedó, provisoriamente, a doce unidades de Arsenal que lidera y juega más tarde.
Controló, dominó, y no sufrió. Más allá del empate transitorio del Southampton, el trabajo de Liverpool fue una obra maestra para dejar en claro que estarán dando pelea cuando la elite inglesa retome sus actividades después de la cena de Navidad.
En ocho minutos la cosa iba 1 a 1 con dos tantos prácticamente fotocopiados. A los 3, Andrew Robertson levantó un tiro libre de desde la derecha y el cabezazo de Roberto Firmino se guardó contra la base del palo derecho de Gavin Bazunu.
Cuando iban 8, James Ward-Prowse puso en órbita una pelota parada en el flaco izquierdo para hallar el frentazo de Che Adams. El escocés superó a Alisson Becker que salía a cortar a destiempo y, en parte, era culpable de la igualdad parcial en Anfield.
Lo que parecía que podía ser otra jaqueca para los de Klopp, se convirtió en un cómodo triunfo para los locales gracias a la aparición de Darwin Núñez. A los 21 minutos, Harvey Elliott levantó un centro preciso y precioso para el uruguayo que se filtró entre los centrales y tocó de zurda para colocar el 2 a 1.
Con el fin de evitar problemas en la complementaria, los Reds encontraron un rato antes del descanso el tanto que puso cifras definitivas. Roberto Firmino tocó por izquierda con Robertson y el centro del británico encontró a Núñez empujando en el área chica para estirar la brecha.
En la segunda mitad, los Saints no tuvieron herramientas para arrinconar al dueño de casa. Ni siquiera los cambios surtieron efecto en el equipo de Nathan Jones. Así Liverpool derrotó por 3 a 1 al Southampton para demostrar que no se darán por vencidos en la presente temporada de la Premier League.
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