Histórico. Emblemático. Así será recordado, sin dudas, uno de los mejores centrodelanteros que tuvo el globo terráqueo durante el siglo pasado. A los 75 años, y tras sufrir un largo tiempo la cruel enfermedad de Alzheimer, falleció el notable Gerd Müller, campeón del mundo con Alemania en 1974 y de Europa en Bélgica 1972.
Nacido en Baviera, un 3 de noviembre de 1945, el «Torpedo» debutó en el TSV 1861 Nördlingen, su club de barrio. Los números allí fueron abismales: 51 goles en 31 partidos. Claramente, los grandes equipos del occidente germano ya habían posado su mirada en él y fue el Bayern Múnich quien contrató sus servicios hasta finales de los setenta.
Sus estadísticas no defraudaron siquiera cuando ya peinaba las tres décadas y media de vida y el final de su carrera estaba cerca. De allí, tal como había hecho Pelé por ejemplo, fue a colgar los botines a Estados Unidos donde anotó 40 tantos en 80 encuentros jugando para el Fort Lauderdale Strikers.
Máximo anotador de la Bundelisga, dueño de un récord durante varias temporadas como el hombre que más goles hizo en un año hasta que un tal Lionel Messi se lo arrebató. Campeón de Europa con su selección y con el Bayern Múnich. Campeón del mundo con Alemania y también con el Gigante de Baviera. Sobran las palabras para despedir a un ícono del fútbol mundial. Hasta siempre, Gerd Müller. ¡Qué en paz descanses, Torpedo!