Lugano visitó a Yupanqui en la cancha de Liniers y quería mantener la racha de 14 partidos sin que el Trapero le pueda ganar, marca que teniendo en cuenta los inicios del torneo de ambos, era muy posible y la cancha, como siempre, lo iba a ayudar, pero fue empate en cero y un dolor de ojos para la gente que pudo acercarse a verlo.
El cotejo arrancó muy tranquilo, con escasas chances de gol, con equipos tratando de hacer pie en la mitad de la cancha y llegando a los últimos metros sin muchas ideas ni potencia para inquietar a los arqueros. El que más cerca estuvo fue el Naranja, quien mantuvo la pelota en su poder en gran parte de los 45 minutos, pero lo único que pudo conseguir fue un desborde de Ferrario que con un centro encontró la pierna de Ríos pero se fue cerca del palo de Alemán.
Ya en la segunda mitad ambos estuvieron más firmes, tanto que hasta se puso áspero en gran parte del complemento y de ninguna manera lograron acercarse a cambiar el marcador, aunque mejoró el equipo local y Lugano se vio en problemas en tres ocasiones por no poder salir de su área, pero las situaciones no fueron de peligro.
Otro empate para Lugano, el cuarto consecutivo, y un encuentro que dejó mucho que desear de ambos lados pensando en el torneo y por haber sido un clásico.