WERDER BREMEN 1- BAYER LEVERKUSEN 4: CODO A CODO

Se cerró la fecha número 26 de la Bundesliga con un encuentro que no decepcionó al público futbolero y brindó un juego de alto vuelo. La victoria fue para los denominados «Werkself», que dominaron durante gran parte del trámite a un elenco verdi-blanco que pelea los puestos de descenso y está cada vez más complicado.

Una vez más, entre barbijos, desinfectantes y diversos elementos de higiene, el fútbol se abre paso. Esta vez la cita tuvo locación en el majestuoso «Weserstadion«. La casa del Werder Bremen, que tiene capacidad para aproximadamente 42.100 espectadores. Lo que resulta ser hoy en día un dato de color, ya que en esta ocasión, los simpatizantes tuvieron que vibrar al ritmo de la redonda desde sus respectivas casas.

El juego fue vistoso desde un primer momento. El buen trato del balón (en casos, el intento de hacerlo) predominó en las acciones de ambos conjuntos. Hubo uno más efectivo en ambas áreas, y por eso fue el ganador de los tres puntos. Pero la idea de juego fue similar por parte de los dos equipos.

El primer golpe lo dio el visitante a los 28 minutos de comenzado el choque, mediante una gran definición por parte de Karl Havertz, que recibió en el punto del penal luego de un excelso centro que partía desde la derecha hacia el centro del área. El local no tardó en responder: dos minutos más tarde, Theodor Selassie anticipó a todos en un córner y definió de primera (y de taco), dejando descompensada la defensa rival. La tarde pintaba para un verdadero partidazo.

Como si fuera poco, Havertz aparecía una vez más para dar la nota. A los 33 minutos el Leverkusen se ponía 2-1 arriba en el marcador de la mano de su goleador. El número 29 estaba iluminado y dejó en claro que tiene que continuar siendo el punta titular, aún teniendo a el «Pipa» Alario al acecho desde el banco de suplentes (ingresó en el final, disputando apenas cinco minutos de los 90).

El estilo de juego predominó y fue el gran protagonista. Acciones como salir jugando desde abajo sin importar el contexto, atacar y ser intenso en todo momento, se volvieron denominador común dentro del verde césped.

¿Otro protagonista? el detalle. Dentro de un partido parejo y que por momentos estuvo para cualquiera, el factor que definió el resultado fue el margen de error. La imprecisión del Werder Bremen lo sentenció a perder los valiosos tres puntos. El local tuvo serias chances de descontar a lo largo del complemento a partir de jugadas elaboradas y portadoras de una importante riqueza conceptual, pero la falta de puntería se adueñó de sus ataques.

La suma de las chances desperdiciadas con las desatenciones en la línea del fondo, inclinaron la balanza para el lado del visitante. Efectivo y eficaz en ataque, el Bayer liquidó el asunto poco a poco. Primero Weiser a los 61 minutos, y luego Demirbay a los 78, pusieron cifas definitivas.

¡Ah! y que golazo que fue el cuarto. El número 10, Demirbay, cerró la goleada con un moñito. La cereza del postre. Recibió en el área luego de un pase «de tres dedos» (y sin mirar) de Karim Bellarabi, y se la picó con frialdad a un Pavlenka que intentaba achicar para ganar el mano a mano.

Fue final, 4-1 a favor del Bayer Leverkusen, que sueña con ingresar a los puestos de Champions League (a un punto del Leipzig, último ingresante hasta el momento). El Bremen deberá mejorar la puntería y ser más férreo en la marca si quiere conservar la categoría y ponerse de pie para volver a ser otra vez aquél «grande» de la Bundesliga.

Los goles ya no se festejan con abrazos, sino que los protagonistas siguen los consejos de los profesionales saludándose con sus codos. Hoy, más que nunca, el plantel del Bayer consiguió una victoria trabajando «codo a codo».