¡VOLVÉ GARRAFA!

¡Volvé Garrafa, volvé que te extrañamos! Dale, sumate a la pretemporada de Banfield, Laferrere o El Porvenir si tenés ganas, o volvé a jugar en tu barrio, a patear penales y enseñarles a los más pibes como se hace. Hacé un esfuerzo, hace 12 años que partiste y nos dejaste el corazón herido. Roto. Melancólico como cualquier canción de tango. Cada día que pasa, cada partido que vemos en la cancha o por la televisión, nos damos cuenta que hace falta un tipo como vos. Una persona que pare la pelota, que piense antes de actuar, que piense más rápido que el rival y actúe en consecuencia, ¡que se divierta! Eso sí que falta dentro del fútbol y fuera también. Queremos que vuelvas porque no hay ni habrá nadie como vos, porque más allá de tus dotes, tenías esa humildad para hacer jugar a tus compañeros y que el equipo vaya hacia siempre adelante pero también te encantaba tener la pelota y dejar en ridículo a cuantos jugadores te quisiesen marcar. Hacer un caño y en vez de seguir, esperarlo para volvértelo a enfrentar. Los rivales y los hinchas del equipo contrario te habrán insultado porque eras demasiado bueno, pero te terminaban queriendo por lo mismo. Si hasta en Uruguay, en Bella vista te deben de extrañar, no lo imagino, estoy seguro que cualquier hincha que te vio jugar, se acordará con cariño en tu efímero paso del otro lado del charco. Fue corto porque volviste para estar con tu papá, no lo dudaste ni un segundo y por más que lo hayas hecho clasificar a la Libertadores, te quedaste a acompañar a tu viejo porque nunca perdiste el cariño por tu familia.

Volvé Gordo, queremos que seas feliz en los campos de juego pero acá, acá en la tierra. Suena a egoísta, lo se, pero hacé ese esfuerzo, aunque sea unos días por lo menos. Recordanos la alegría que perdimos hace rato de ver a alguien ser tan feliz con una pelota en los pies. Hacenos recordar que para vos, jugar en los potreros de Villa Adriana o en la Bombonera o el Monumental, era exactamente lo mismo. Gracias a vos, entiendo que el «fúlbo» tiene que ser como vos lo jugabas, salir a ganar pero sin olvidar de divertirse.