El partido se interrumpió por una jugada insólita y todo ello decantó en la debacle. Los Chés cuidaban el triunfo en Mestalla pero Eray Cömert despejó una pelota extra que había en el campo de juego e interrumpió un desborde del Merengue para complicar la decisión de Ricardo de Burgos Bengoetxea.
El árbitro de la contienda amonestó al suizo y cobró tiro libre en la puerta del área grande de Valencia en favor de Real Madrid. Mientras llovían las discusiones del banco de relevos y de los propios protagonistas, los fanáticos ubicados detrás del arco de Giorgi Mamardashvili comenzaron a arrojar proyectiles al terreno de disputa.
Enojado, totalmente enfurecido, Vinicius localizó a la persona que había tirado los objetos al campo de juego y disparó hacia las gradas para señarlo con toda su bronca. Eso desató un conflicto aún mayor ya que los fanáticos querían avalanzarse contra el brasileño y los protagonistas evitaban un mal mayor.
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