Si lo hubiesen soñado, posiblemente no sería tan perfecto. El primer gol en Champions League para dos jugadores se dio en semifinales y ante Liverpool. Los franceses, Boulaye Día y Francis Coquelin tuvieron su estreno en redes ajenas de la competencia más atrapante del viejo continente para devolverle la esperanza al Villarreal.
El Submarino Amarillo debía revertir un 2 a 0 que le propinaron los Reds en Inglaterra. El propio Jürgen Klopp sabía que la serie no estaba liquidada y sospechaba que los de Unai Emery utilizarían algún arma que él desconocía. Lo que no tuvieron en cuenta, más allá de los anotadores llamativos, fueron las asistencias de otro galo como Etienne Capoue.
El primer gol llegó a los 2 minutos del primer tiempo y nació de un centro de Pervis Estupiñán al que Capoue le cambió la trayectoria para que Día la empuje frente a la cara de Alisson. El otro tanto, con el que se igualó momentánemanete la semifinal, arribó a cinco del descanso.
Iban 41 del capítulo inicial, Capoue levantó una pelota por banda izquierda y Coquelin, de cabeza, le ganó en altura a Trent Alexander-Arnold para silenciar el costado inglés y desatar la algarabía en España. Villarreal le emparejó la serie al Liverpool y, las armas secretas de las cuales temía Klopp, fueron made in Francia.
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