VILLA DÁLMINE 1 – SAN MARTÍN (TUCUMÁN) 2: FUE UN SANTO

San Martín de Tucumán fue un santo en rodeo ajeno para sumar un triunfazo en Campana por 2 a 0 ante Villa Dálmine que también fue un santo por su tibieza en el campo de juego. La buena noticia se escribe con letras tucumanas por el buen andar en las últimas fechas con tres triunfos y un empate seguidos aunque la mala se dirige hacia el Viola que lleva seis derrotas al hilo en el Nacional B.

El arranque del primer tiempo lo vio mejor al dueño casa con más control de la pelota pero sin llegar con peligro al arco de Taborda. Minuto a minuto, el Ciruja se adelantó en el campo y avisó con un remate de Leonardo Acosta que pasó cerca del palo de Blazquez. Esa última llegada fue un aviso de la apertura del marcador que daría unos minutos después: cabezazo de Ramón Lentini tras un centro de Gonzalo Rodríguez y el 1 a 0 para el visitante a diez del final.

El viola entró metido en el complemento y generó la más clara de los hombres de Oscar Fredes en el encuentro a través de un testazo de Juan Mazzocchi pero contenido de gran forma por Taborda. La reacción del local fue aplastada con el segundo del equipo dirigido por Diego Cagna gracias al golpe de cabeza de Rodrigo Moreira para el 2 a 0. El descuento del dueño de casa llegó unos minutos después con un gran tiro libre de Pablo Ruiz que se metió al lado del palo derecho de Taborda. El Viola buscó el empate con algunos centros encerrando en su propio terreno al conjunto del Norte Argentino aunque no funcionó para evitar al victoria del visitante.

Otro golpe más para Villa Dálmine que no puede acabar con la racha de derrotas seguidas. Ya llevan seis y preocupa su ubicación en los últimos lugares de la tabla. San Martín de Tucumán fue un santo en Campana para seguir con sus triunfos en la escalada en el Nacional B.

 

 

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Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.