VÉLEZ SÁRSFIELD: EL GRINGO SE DESPIDIÓ DEL FORTÍN CON UN CAMPAÑÓN

Balance positivo para Vélez. El «Fortín» terminó la Superliga en el podio: el tercer puesto. Clasificado a la fase de grupos de la siguiente edición de la Copa Libertadores y habiendo ganado partidos muy importantes. Un estilo de juego claro y una escuela futbolística que se vio reflejada en la explosión en primera de pibes de la cantera que fueron pilares fundamentales en la regularidad del elenco de Liniers.

El «Gringo» Gabriel Heinze, dirigió a Vélez por más de dos años. El destino los encontró con el club peleando los últimos puestos de la tabla de promedios. El proyecto a largo plazo que propuso el flamante técnico del «Fortín» fue efectivo y sembró aspectos positivos tanto en el club como en el corazón de los hinchas.

El comienzo de la Superliga 2019/2020, presentaba al Vélez de Heinze como uno de los candidatos a ganar el campeonato. O mínimamente a pelear los primeros puestos. Y así fue. Con un juego asociado y una idea de juego aceitada durante los últimos semestres, todo indicaba que los oriundos de Liniers iban a ser protagonistas.

La salida de Matías «el monito» Vargas, dejó un vacío grande en el sector ofensivo, pero fue bien reemplazado con juveniles de un futuro enorme. Uno de ellos, fue Thiago Almada, un joven de 18 años que fue llevado de a poco por el «Gringo» y que le dio alegrías a más no poder.

El medio campo es realmente intachable: Gastón Giménez (que luego pasaría a formar parte de la saga central, en busca de una salida limpia desde abajo), Nicolás Domínguez (¡Crack!, que luego a mitad de semestre emigró para jugar en Italia), Lucas Robertone, y Fernando Gago, entre otros.

En el fondo, una saga central afianzada como Gianetti y el peruano Luis Abram, teniendo por sus bandas al pibe Braian Cufré por el sector izquierdo, y por derecha a Tomás Guidara. Todos ellos respaldados por dos arqueros de vasta calidad: Lucas Hoyos y Alexander Domínguez.

Arriba, pura rapidez: Lucas Janson, Maximiliano Romero (el número nueve que necesitaba el equipo), el mencionado Thiago Almada, Leandro Fernández y Agustín Bouzat. Un gran potencial ofensivo. Sin contar que a mitad de semestre, se sumaría Ricardo Centurión para afrontar la segunda parte del torneo.

El comienzo no fue fácil: los primeros tres puntos tardaron en llegar. Dos duras derrotas y un empate tenían al elenco blanqui-azul aturdidos. La victoria en la cuarta fecha fue una visagra en el campeonato: 3-1 a Newell´s. Luego llegaron victorias consecutivas frente a Estudiantes, Atlético Tucumán y River Plate.

Durante la Superliga 2019/2020, sólo perdió contra uno de los grandes: San Lorenzo. Empató con Boca, triunfó ante el «millo», empató frente a Racing y le ganó a Independiente. Con 11 victorias, 6 empates y 6 derrotas, Vélez finalizó tercero. Apenas 9 puntos lo separaron del campeón: Boca Juniors.

A través de este largo camino, Vélez adquirió identidad de juego, nada más ni nada menos. No negoció actitud ni forma de juego. Fue regular en gran parte del campeonato y perdió puntos que no le permitieron pelear hasta el final contra los dos mas grandes del fútbol argentino. Sin embargo, con mucho menor presupuesto que ellos, estuvo muy cerca de hacerlo. El fruto de un proyecto futbolístico que podría haber durado mucho más (esa era la intención del Gringo, que anunció su alejamiento del club entre lágrimas). Sus diferencias con la dirigencia acerca de venta de jugadores, y el no respeto por su proyecto, distanciaron al técnico de su continuidad.

De todas formas, el balance es positivo. Hay material para trabajar, un plantel sólido y bases sentadas para un futuro. Queda en manos de los dirigentes aprovechar y sacarle fruto a este gran momento institucional, para poder prolongarlo hacia el futuro. Los números son más que positivos, tanto que el «Fortín» volvió a las copas internacionales luego de varios años.