El Fortín cumplió su cuarentena. Desde aquél sábado 14 de marzo, donde los de la V Azulada tropezaron por 1 a 0 ante Independiente, hasta el 23 de abril, pasaron 40 días y el conjunto de Liniers no ha vuelto a disputar un partido de fútbol. La buena noticia fue que en este interín consiguieron un entrenador para cuando todo vuelva a la normalidad.
Gabriel Heinze había dado el portazo cuando terminó la temporada 2019/20 de Primera División. En la última fecha Vélez se despachó con una goleada sobre Unión de Santa Fe y, el «Gringo» se despidió del club dejando una imagen sumamente positiva. No obstante, la Copa de la Superliga estaba a la vuelta de la esquina y fue Guillermo Morigi quien tomó la posta para esa primera y última jornada deportiva que hubo hasta el momento en la República Argentina.
El Fortín se presentó en Avellaneda ante un mar de dudas. No sólo por el diluvio torrencial que sacudió al Gran Buenos Aires ese día sino también porque los jugadores estaban de acuerdo con la medida adoptada por River Plate de no participar ante los alarmantes datos de pandemia que llegaban desde Italia, Francia y España. De hecho, las grandes ligas de Europa ya habían cancelado todo tipo de actividad. No hubo otro remedio, el circo debía continuar y Mauro Vigliano apareció en la verde gramilla para impartir justicia junto a los veintidós protagonistas.
Aquella tarde con caída por 1 a 0 fue el último partido de Vélez. El elenco de Morigi formó con Lucas Hoyos al arco, una línea de cuatro defensores compuesta por Tomás Guidara, Lautaro Gianetti, Luis Abram, y Brian Cufré. En el mediocampo el ex jugador de Racing apostó al chileno Pablo Galdames, Lucas Robertone, Lucas Janson, Ricardo Centurión, y más adelante, estuvieron Thiago Almada y Maximiliano Romero. Ya pasaron 40 días de ese encuentro, se cumplió la cuarententa, pero la vuelta al fútbol continúa siendo una incertidumbre en épocas donde reina la falta de certezas.