En un partidazo ante Estudiantes de la Plata en el José Amalfitani, el conjunto de Gabriel Heinze empató 3-3 con un golazo del jugador clave del equipo: Mauro Zárate.
El encuentro empezó mal para el local: Cascini manejó el medio en el primer tramo del partido, metió un pase de otra galaxia para Pavone que se la picó al arquero y a Rigamonti, sin nada que hacer, le conviertieron el primer gol.
Vélez hizo lo que pudo, ya que a los 37 minutos del primer tiempo, Abram cometía una falta e iba a ser expulsado por Tello. Segundos más tarde, Otero marcó su gol para extender el resultado a 2-0. El hincha del Fortín ya se empezaba a poner duro con sus jugadores, exigiendo un poco más: «Movete Vélez movete», resaltaba en los tablones del Amalfitani.
Casi al término del primer tiempo, a los 43 minutos, Zárate tira un centro tras una falta y ahí se genera la polémica del sábado: se desvía un poco la pelota en Schunke y Salinas sin intención la toca con la mano para descontar el 2-1 ante el Pincha.
Ya centrados en el segundo tiempo, con un Vélez ilusionado tras el gol del descuento, llega un golazo, bombazo, flechazo, como quieran llamarlo: Zárate saca una bomba desde afuera del área y convierte el 2-2 ante Estudiantes a los 62 minutos del segundo tiempo.
Minutos más tarde, Mainero desborda por la derecha, envía un centro a los pies de Vargas, el Monito engancha y saca un derechazo sin nada que hacer para Andujar y convertir el 3-2. Vélez más ilusionado que nunca tras dar vuelta el resultado por 3-2 con un jugador menos.
Pero esto no terminaba ahí: a los 78 minutos, Dubarbier tras una falta mete centro al área y muy sólo cabecea Sánchez para empatar el partido y dejarlo sin fiesta al conjunto de Liniers.
Muy buen partido, muchos goles, un expulsado y demasiado para criticar en los dos equipos.