Para ganar hay que saber sufrir y el Eibar lo hizo en una victoria infartante ante el Valladolid. Con uno menos, un penal atajado por su arquero y un gol en el minuto 90, los Armeros brillaron en la agonía del 2-1, ganaron su primer partido en La Liga y dejaron en la ruina a los Pucelanos.
El fútbol no entiende de merecimientos y las búsquedas sin éxito pueden terminar en contra. Eso le pasó al Blanquivioleta que controló gran parte del partido pero sufrió toda la furia de un rival que pasó por todo y se llevó los tres puntos.
Un argentino marcó el primer tanto del partido. El ex defensor de Godoy Cruz, Esteban Burgos, clavó el primero de penal pero Toni Villa igualó el resultado con un remate en el área chica. En el complemento, parecía que la balanza se inclinaba para el local aunque Sergi Guardiola falló un penal ante las manos seguras de Dmitrovic, uno de los héroes de la jornada.
A la visita le faltaba una noticia más en contra: la expulsión de Pape Diop. Pero, lejos de asustarse, el equipo vasco no se amedrentó y se guardó lo mejor para el final. Un cabezazo feroz en el área y en tiempo cumplido del portugués Kévin Rodrigues dejó la cuenta a favor de los armeros que gozaron sus primeros tres puntos en La Liga y noquearon al Valladolid.