Oscar Washington Tabarez llega a la conferencia como si fuera un maestro. En realidad, lo es. Dentro y fuera de la cancha. Sus conceptos enriquecen hasta a los periodistas que muchas veces se creen saber todo. Escucharlo al técnico de la Selección de Uruguay es darse cuenta que todavía queda mucho por aprender.
Picante en los momentos justos. No «pisa el palito» con nada. Esconde la información que considera necesaria y que, a estas horas, los propios franceses deben preguntarse en su lugar de concentración: ¿jugará Edinson Cavani?. «Es un jugador importante. Enseguida se puso a trabajar, a recuperarse y a redoblar sus ilusiones. De la lesión de Cavani se informó con dos comunicados y parece que no alcanzó. Consultaron con profesionales que ni siquiera están acá. No quiero entrar en esos jueguitos. Lo de Cavani lo dejo ahí porque la información ya se dio. En 24 horas sabremos el equipo y ninguna ansiedad me hará cambiar de opinión. No van a tener esa información como yo tampoco la tengo con el reemplazante del jugador suspendido de Francia (Matuidi)», contesta el entrenador ante las dudas por la presencia o no del delantero.
El partido ante los dirigidos por Didier Deschamps no será fácil. El poder ofensivo de los «Blues» lo vivimos en carne propia y el Maestro está al tanto de todo: «Es muy difícil que haya dos partidos iguales (como frente a Portugal). Francia es muy poderoso. En lo futbolístico estamos informados de lo que hacen. Intentaremos limitar sus virtudes y crearle algún problema defensivo». Sin embargo, el director técnico charrúa profundiza como en una clase de colegio y explica la relación entre Francia y Uruguay desde otro punto de vista: «Existen vínculos de respeto y culturales. Yo fui al Liceo Público y el primer idioma que estudié despues del español fue el francés. El primer gran triunfo internacional de Uruguay fue en Francia, el primer gol de un mundial de 1930 lo hizo un francés en Montevideo. De los grandes equipos de elite es el que más veces quiso jugar con nosotros. Y eso es un signo de respeto. Ellos me enseñaron los centros de formación en Francia 1998. Tuvimos un espejo en ellos. Son rivales, no enemigos».
El proyecto. Las infantiles. Lo colectivo. La pregunta al Maestro no lo sorprendió. Conoce su lugar en el seleccionado y la importancia del trabajo de fondo para recomendar a otros países de territorios pequeños. «El mundial da visibilidad. Hay que creer en el trabajo colectivo y en sus organizaciones. Quisimos retomar el hilo que se había roto hace un tiempo. Logramos volver al éxito de la primera parte del siglo XX. El trabajo de infantiles es muy importante. No se si es así en otros países. 300 mil personas ven fútbol infantil en Uruguay. Hay que dejar enseñanzas y tender puentes. Los proyectos parten de las dificultades y de los fracasos», relata el DT en conferencia de prensa en el estadio de Nizhny Novgorod.
«Dependemos mucho de nuestra tarea defensiva porque es una situación que todo equipo debe pasar en algún momento del partido. Lo que pasa en una cancha se agota con cuatro conceptos tácticos: ¿cómo se ataca? ¿cómo se pasa del ataque a la defensa? ¿cómo se defiende? Y si se recupera la pelota, ¿cómo se pasa de la defensa al ataque? Ahí está todo. Seguiremos en la misma senda. Estamos con unas ganas bárbaras de conseguir el triunfo. Es increíble lo que ocurre en Uruguay, es lo mismo que sucede en una familia o en un grupo de amigos». Está claro que Oscar Tabarez no tiene la única verdad pero es «su» verdad, la aplica en el campo de juego y logra resultados.
Lo último de la rueda de prensa del entrenador uruguayo fue sobre el arbitraje de Néstor Pitana en el duelo de mañana y la respuesta no tuvo desperdicio: «Es solo una coincidencia pero nunca ganamos un partido con Pitana. Tampoco quiero entrar en ese juego. No tiene que ver que sea un árbitro argentino. Es un buen árbitro y tiene experiencia».