Reinó el mate. Ayer, hoy y siempre es imposible no ver a un uruguayo sin la infusión en mano. Y tampoco faltaron los litros de agua caliente en el extenso viaje chárter que tuvieron los jugadores de la Celeste desde Montevideo a Nizhni Nóvgorod. Lo cierto es que el combinado de Oscar Washington Tabárez ya recorrió esos más de 16 mil quinientos kilómetros para poner en marcha la ilusión mundialista.
Rusia recibió a Uruguay con su colorido y los platos típicos. Durante el vuelo, en un avión cómodamente equipado, no faltó la yerba ni tampoco los naipes. Así los charrúas tuvieron paz y diversión dentro del avión tras la victoria por 3 a 0 sobre Uzbekistán que significó la despedida del plantel frente al público en el Estadio Centenario.
Una vez aterrizados, los jugadores de la Celeste se dirigieron hacia el Sports Centre de Borsky donde harán los entrenamientos previos al debut previsto para el venidero viernes a las nueve de la mañana (hora local de Argentina) donde deberán medirse ante el combinado de Egipto que conduce Héctor Cúper.
Lo que no tuvo Uruguay fue tiempo para el descanso. En la noche del domingo hubo una reunión en el gimnasio del complejo donde hicieron movimientos aeróbicos. Y el lunes comenzó movido porque el «Maestro» propuso un doble turno con el agregado del contacto directo con la pelota en los campos de entrenamiento que tiene el búnker de la Celeste a menos de 96 horas del encuentro contra Los Faraones.