Volaron piñas para todos lados. Un cross de acá, un gancho de allá. Fuerte al mentón, alguna que otra por debajo de la zona permitida. Se trataba de una velada de boxeo en el barrio de Boedo pero la gresca se dio debajo del ring entre barras de River y Huracán.
Había sonado la campana del cuarto asalto del combate entre Giuliano Canónigo y Jorge Lucero cuando el juez decidio que ambos pugilistas marchen a sus rincones porque, lo que ocurría del otro lados de las cuerdas, era totalmente inadmisible.
Tampoco pudieron pelear Sebastián Bonifacio y Mateo Soto cuya contienda estaba prevista a continuación. Allí, con una batalla campal entre fanáticos de dos clubes, se dio por concluída la velada. La Federación de Box tomará cartas en el asunto en las próximas horas.
Foto: @boxeodeprimera_tycsports
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