TRISTE Y ACOMPAÑADO FINAL PARA EL MORRO GARCÍA

Un frente frío y la lluvia denotaban que no era un día más en el verano mendocino. Era el día que el Morro García dejaba Mendoza para no volver nunca más. Su madre y su hermano llegaron el domingo para llevarse el cuerpo tras un desenlace fatal e inesperado. El pueblo tombino le dio la despedida que merecía.

Una caravana interminable de autos lo acompañó desde un hotel en Maipú donde se alojaba su familia. Se desvió por la sede del club Godoy Cruz en calle Balcarce donde otro gran grupo de simpatizantes tombinos coparon el boulevard que lleva el nombre del Loco Julio, el emblemático hincha del Tomba que se fue el año pasado en plena pandemia.

Desde ahí se dirigieron hasta el aeropuerto de Mendoza donde lo esperaba un chárter para depositarlo en su tierra natal, Uruguay. Fueron un poco más de 20 kilómetros donde las banderas azul y blanca le dieron un color distinto. La tristeza y el llanto fueron las postales de los hinchas del Bodeguero que despidieron a su último gran ídolo. Aquel que vino sin grandes pergaminos y conquistó la Bodega a fuerza de goles.

Se dilató su viaje por papeles y finalmente por la tarde, el Morro y su familia partieron y dejaron una tristeza infinita en el pueblo tombino. El hincha aguantó la lluvia y la baja temperatura por más de cuatro horas para darle el último adiós aquel goleador que tantas alegrías le dio. ¡¡¡Buen viaje a la eternidad, Morro!!

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Nació un día después del gol del Diego a los ingleses pero llegó justo para el postre contra Alemania Federal. El fútbol es su vida. Escribe de la misma manera que juega: excelente. Por eso es crack. Los Piojos y Atlético Madrid son su debilidad. En 2005 fundó esta locura llamada Vermouth Deportivo.