Tomás Etcheverry arrancó su partido de segunda ronda en el Rolex Shanghái Masters, penúltimo ATP M1000 del año, frente a Zhizhen Zhang con muy buenas sensaciones, evitó ceder el servicio en el cuarto juego, acto seguido, consiguió el romper en cero y, aunque el desarrollo fue parejo, sello el parcial por 6-4 con un saque ganador. El trámite poco se modificó en los siguientes capítulos, pocas serían las oportunidades de quiebre, aunque el tenista asiático estuvo más certero para capitalizarlas y se llevó la victoria final ganando ambos sets con parciales de 6-3 y 6-4 en casi dos horas y media de partido.
Como ha sucedido de forma recurrente en la carrera de Tomás Etcheverry, el platense tiene cualidades técnicas más que apreciables y posee el estereotipo casi ideal del tenista moderno, no obstante, aún evidencia cierta dificultad para ponerle el moño a los partidos apretados o ante rivales de mayor renombre, en otras palabras, el saldo queda en rojo cuando el zapato aprieta, y hoy, aunque dio pelea, en la agonía de un cotejo muy parejo frente al crédito local, dejó escapar la oportunidad de avanzar en una rama del cuadro que, más temprano en la jornada, se había despejado con la eliminación del danés Holger Rune.
En el Córdoba Open 2021, su primer certamen ATP, Retu padeció está situación cayendo en octavos de final ante Albert Ramos cuando mandaba cómodamente en el marcador, y más acá en el tiempo, la final perdida en Santiago 023 ante Nicolás Jarry, el tiebreak del segundo set en la definición del torneo de Houston versus Frances Tiafoe, los duelos con Stan Wawrinka en Wimbledon y el US Open, o la semana pasada en Beijing que se le escurrió como agua entre los dedos la victoria frente al noruego Casper Ruud estando 4-0 adelante en la muerte súbita del tercer parcial.