En el Estadio Martearena de Salta, la T y el Decano Tucumano igualaron en cero a lo largo de los 90 minutos. Atlético triunfó mediante los tiros desde el punto de penal y selló su primera victoria del año.
Si algún espectador pensó que el duelo entre cordobeses y tucumanos iba a ser una demostración de fútbol, se equivocó feo. Es que a pesar de ser dos de los mejores equipos del país, la pretemporada les pasa factura a todos y las piernas responden bastante menos que en pleno auge del año.
El juego fue lógico: pocas emociones y muchas imprecisiones. Los dirigidos por Ricardo Zielinski fueron, quizás, los que mejor se posicionaron, con presión alta y un poco más de juego colectivo. Pero hasta ahí nomás. Por el lado de Talleres, lo rescatable fue la entrega de un inagotable Pablo Guiñazú y la idea de salir jugando prolijamente con sus compañeros. Para el final del primer tiempo aparecieron dos de las escasas emociones: un cabezazo del Pulga Rodríguez en el travesaño, y un fuerte remate de Olaza que rebotó en el palo izquierdo del arco defendido por Augusto Batalla.
Para la segunda mitad, el equipo de Frank Kudelka se soltó un poco más y comenzó a mostrar un juego asociado desde los pies de Reynoso. Los minutos fueron pasando y, decididamente, todo se encaminó al empate en cero. Luego, en la tanda de penales, fue Atlético Tucumán quien se llevó el triunfo, convirtiendo a Batalla -flamante refuerzo- en héroe de la definición. El ex River le atajó el remate a Olaza y luego, Fernando Juárez le pegó ancho para darle la victoria al Decano en su primer partido del verano.
El próximo miércoles, Talleres deberá enfrentar a Belgrano, en lo que será el primer clásico cordobés del año.