Por: Facundo Olguín | @Facunicolas23
Juan Carlos Uder, campeón del mundo con la Selección Argentina en 1950, falleció a la edad de 93 años. Fue una gloria de Ñandú de Valentín Alsina y Racing Club de Avellaneda.
El caudillo que cualquier equipo quisiera tener en su plantel. Integrante de un plantel que, a pesar de las vicisitudes que atravesaron, se ganó el mote de la primera Generación Dorada del básquet argentino. Campeón del mundo en 1950, integrante de la delegación argentina en dos Juegos Olímpicos, campeón del Metropolitano con Racing en 1953 y ciudadano ilustre del municipio de Lanús. Ese fue Juan Carlos Uder, quien falleció a los 93 años tras haber sido internado por un cuadro de neumonía días atrás.
Nació el 24 de abril de 1927 en Valentín Alsina, zona sur del Gran Buenos Aires. Allí dio sus primeros pasos en el mundo del básquet en uno de los tantos clubes del barrio: Ñandú de Valentín Alsina, para luego brillar en el Sportivo Alsina. Su rendimiento lo llevó a representar, por primera vez, a la Selección Argentina en el Sudamericano de 1947 en Río de Janeiro. Debutó el 31 de mayo en la derrota 41-42 ante Chile. Realizó un discreto torneo anotando 38 puntos; su mejor performance fue en la derrota 48-51 ante Uruguay, en la que anotó 16 unidades. Al final de cuentas, el seleccionado acabó en el quinto lugar, pero se preveía que esta camada le dé alguna alegría en el futuro al país.
Un alero aguerrido y, que en cualquier conflicto, daba la cara por sus compañeros. Sin embargo, fuera del rectángulo de juego era completamente diferente. Tras su incursión por los Juegos Olímpicos de Londres de 1948, donde Argentina terminó en el puesto 15, y el cuarto lugar en el Sudamericano de Asunción en 1949, llegó un su máxima condecoración: El mundial de 1950. Con un rendimiento regular tuvo su máximo esplendor ante Egipto donde anotó 11 unidades.
Su actuación, como la de otros tres compañeros, en el seleccionado atrajo la atención de Racing. Con la intención de armar un equipo competitivo y acompañar en cancha a Ignacio Poletti, llegó al equipo de -en ese entonces- Villa del Parque a principios de 1951. Junto a él, arribaron Raúl Pérez Varela, quién jugó en Ñandú de Villa del Parque, Rubén Menini de Obras y Leopoldo Contarbio de River Plate.

En La Academia, consiguió el Subcampeonato de la Asociación en 1952, los Campeonatos de 1953 y 1955; y como si fuera poco, fue una de las figuras de la gira del plantel en 1953 por América, donde se destaca la victoria a Yale University por 43-38. Dichos rendimientos hicieron que, junto a los otros campeones del mundo, viajen a los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952, siendo así, la primera vez que la institución presente a cinco jugadores en el mismo seleccionado.
En 1957, con la sanción de la Junta Militar interventora en la Confederación Argentina de Básquetbol, terminó su carrera deportiva por la inhabilitación de por vida a la práctica del deporte. Sin embargo, pasan los años y su huella, como las de todos los que participaron en el seleccionado, sigue intacta. Tal es así que en abril de 2019, que el Concejo Deliberante de la Municipalidad de Lanús lo distinguió como Ciudadano Ilustre.
A quienes aportaron su granito de arena, hay que reconocerlos en vida y cuidarlos, como a Ricardo González e Ignacio Poletti, integrantes de dicho plantel que siguen entre nosotros.