Sergio Santos Hernández volvió a la selección argentina de básquet para estar en el banco albiceleste en Tokio 2020+1.
Si bien era lógico y fue el acuerdo con la Confederación Argentina de Básquetbol, además de que su agente Claudio Villanueva había dicho que iba a darse de esta manera y que sólo faltaba la firma, Sergio Santos Hernández retomó su vínculo con la selección argentina como entrenador en jefe para disputar el torneo de básquet en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en 2021, que comenzarán en 71 días.
Oveja fue, hasta hace poco, el head coach del Casademont Zaragoza de la Liga Endesa de España, y dejó ese cargo debido a que, según les comunicó al equipo, “Necesito estar con mis hijos y acompañar a mis cercanos en este duro contexto mundial”. Si bien la salida fue en plena competencia, tanto de la Liga ACB y la Basketball Champions League, fue comprendida por el club aragonés y hasta sus jugadores se expresaron muy agradecidos por su trabajo allí.
El contrato entre Hernández y la CAB se circunscribe sólo a la participación argentina en la cita olímpica en suelo tokiota, la cuarta para el entrenador (2008 y 2016 como principal y 2012 como asistente). “Primero me sale decir que estoy realmente muy feliz por tener esta chance de llegar a mi cuarto Juego Olímpico, con el plus de hacerlo con este plantel tan especial y al que siento tan cercano a mis afectos. Y, segundo, me siento muy agradecido con la CAB por haberme permitido salir del contrato para tomar la oportunidad de Zaragoza y ahora retomar esta función al frente del equipo nacional”, dijo el bahiense en el comunicado que la Confederación emitió para oficializar la noticia.
También emitió su opinión sobre cómo puede ver a la selección para afrontar Tokio 2020+1, y alude que es “mucho mejor el presente si lo comparamos con aquel de hace casi dos años atrás, en la previa del Mundial de China. Esto me generará, gracias a Dios, más dificultades para elegir a los 12. Tenemos mejores realidades personales: jóvenes que han confirmado su explosión, otros no tan jóvenes que han dado un salto enorme de calidad, algunos que se han metido definitivamente en la élite mundial y, en el caso de Scola, mantiene su singular caso de eterna juventud”.