El brillo de las glorias futboleras no se apagará jamás. Podrán pasar los años pero siempre quedará algún recuerdo que conviertan al jugador en historia pura del deporte que apasiona al globo terráqueo. Y a pocas horas del comienzo de Rusia 2018, Vermouth Deportivo dio una vuelta por el museo FIFA que hay en Moscú para encontrarse con la pilcha que René Houseman utilizó en el partido contra Brasil durante el Mundial de 1978.
Lleva dos meses y medio sin estar entre nosotros pero el «Loco» dice presente siempre. Sorprende. Como lo hacía en la cancha, como cuando se daba una vuelta por un picadito cuando nadie lo esperaba. El vivía así y por eso mismo también apareció por Rusia para dejar inmortalizado en su pilcha todo el talento de potrero que solamente Argentina pudo brindar.
Gonzalo López Ghiglieri y Lautaro Castiglioni recorrieron el museo FIFA de Moscú y se toparon con recuerdos de la Copa del Mundo de 1978. Y allí estaban los botines de Houseman, esa varita mágica con la que se deleitaron hasta el hartazgo los hinchas de Huracán y que también besaron el oro cuando la Albiceleste logró su primer título mundial. A la derecha de los zapatos de René, la camiseta que tenía bajo la campera hace casi cuatro décadas.
Justamente frente a Brasil, el «Loco» no jugó pero su indumentaria quedó como pieza de museo. De hecho, al partido siguiente, este crack nacido en Santiago del Estero pero criado en el Bajo Belgrano, fue el autor del sexto tanto frente a Perú que le aseguraba un lugar en la final al combinado de César Luis Menotti.
A casi 14 mil kilómetros de distancia, y con el recuerdo intacto de sus locuras, Houseman sigue vivo en el recuerdo del planeta futbolero. Y justo se cumplen 40 años de aquella proeza con la cual quedó marcado para siempre: salir campeón del mundo con Argentina cuando cinco años atrás ya había tocado la gloria con Huracán de Parque Patricios.