Jorge Sampaoli cumplió su sueño de dirigir a la Selección Argentina y los nervios se le notaron todo el tiempo. La caminata previa al inicio del partido ante Brasil y el grito de furia tras el gol de Gabriel Mercado son actitudes de un técnico que vive unas horas felices. «Estamos empezando una etapa, tenemos que mejorar un montón, tenemos que consolidar una idea. En el segundo tiempo nos costó un poco, tuvimos que hacer modificaciones de sistema», declaró en la conferencia de prensa en el Melbourne Cricket Ground de Australia.
Jugar frente a la Verde Amarelha no sucede todos los días y una victoria sirve para levantar el ánimo para los encuentros fundamentales de Eliminatorias Sudamericanas. «Ganarle a Brasil siempre es muy importante. No se jugó un partido para cumplir, se jugó para ganar. Para nosotros Brasil es un clásico de siempre y de cara al futuro siempre ayuda», opinó el flamante técnico de la Albiceleste al cierre de la jornada matinal de nuestro país y nocturna de Australia.
El técnico llenó de elogios a sus jugadores y aún así demostró -al parecer- que todos pueden jugar como José Luis Gómez, Emanuel Mammana, Nicolás Tagliafico y Guido Rodríguez y cualquiera puede salir como Gonzalo Higuaín en el entretiempo por Joaquín Correa. «Cuando uno transmite una idea, el receptor es muy valioso», le agradeció a los futbolistas.
Dos puntos concretos despidieron la voz del nuevo entrenador de la Celeste y Blanca: Lionel Messi y Mauro Icardi. El crack del Barcelona no jugó un gran duelo pero las palabras de «Sampa» mostraron una opinión muy clara: «Leo viene siendo y seguirá siendo, hasta que siga jugando, el mejor jugador del mundo». En cambio, el hombre del Inter no sumó minutos por molestias físicas aunque reconoció las ganas del delantero por jugar: «El deseo de querer estar y la ilusión de jugar con la camiseta argentina hizo que venga acá. Si hubiera sido por él, hubiera jugado hoy».