SELECCIÓN ARGENTINA: CUANDO TULIO NOS METIÓ LA MANO

Hay momentos que no se olvidan jamás. En la vida y en la historia del fútbol. Un día como hoy, pero de 1995, la selección Argentina quedaba eliminada de la Copa América disputada en Uruguay a manos de Brasil. A manos, valga la redundancia.

Eran los cuartos de final y a falta de 10 minutos para que concluya el partido, Abel Balbo y Gabriel Batistuta le estaban dando la victoria al conjunto albiceleste. El tanto de los cariocas había sido marcado por Edmundo -jugador que ese mismo año iba a ser noticia por ligarse una trompada de parte de Flavio Zandoná, en un partido con Vélez por la Supercopa-, pero esa es otra historia.
La desazón del cotejo llegaría a los 81 minutos, cuando Jorginho envió un centro entre la zaga central argentina comandada por Néstor Fabbri – Fernándo Cáceres, y Tulio metió la mano para bajar el balón y definir ante el arquero Cristante.
En seguida, los jugadores argentinos se le fueron encima al árbitro peruano Alberto Tajada. Pero el colegiado alegó que el futbolista brasileño había dominado la pelota con el pecho. Papelón.

En los penales, la suerte favorecería a Brasil con una gran actuación de su arquero Taffarel al contener los remates de Fabbri y Simeone. La verdeamerela seguiría hasta la final, aunque caería con Uruguay.

Lo cierto es que de ahí en más, Argentina solo cosecharía pálidas en certámenes continentales/internacionales, siendo la Copa América de Ecuador 1993 el último título importante conseguido por la selección mayor.
Lo curioso de esta historia es la vida que llevó adelante Tulio, el hombre en cuestión del recordado partido. El delantero siguió jugando profesionalmente hasta los 45 años y su sueño era superar los 1050 goles de Pelé. Estuvo cerca, porque llegó a los 1000 vistiendo la camiseta del humilde Araxá de la serie D. Luego de su retiro, se refugió en la política, y fue elegido como concejal de Goaiania entre 2008 y 2011. Además, fue partícipe de un Reality Show de la televisión brasileña. Acá, claramente lo recordamos por aquella mano alevosa, un hecho que de alguna forma u otra marcó una seguidilla de frustraciones para nuestra selección.