La Asociación del Fútbol Argentino padecía turbulencias dirigenciales tras la muerte de Julii Humberto Grondona en 2014 y, un año y cuatro meses más tarde, se celebraron elecciones históricas por donde se las mire. Después de tres décadas ininterrumpidas de mandato del ex mandamás de Arsenal se volvía a votar y todo acabó en un papelón inolvidable.
Dos personas con sos propios fieles encabezaban las listas en búsqueda del sillón más importante del país después de la Casa Rosada. Uno era Luis Segura, de Argentinos Juniors. El otro, Marcelo Hugo Tinelli, conductor televisivo, empresario, y cabeza de San Lorenzo de Almagro. Votaban 75 dirigentes y el show, aunque nadie lo entienda aún, terminó en empate.
La realidad es que ambos confiaban en que ganaban. De hecho el primer conteo le daba 38 votos al experimentado líder de La Paternal. Sin embargo, cuando fueron a ver cuántos sufragios tenía el nacido en Bolívar se encontraron con que había una cantidad idéntica. Sí, 76 papeles de 75 posibles. Todo made in Argentina.
Hubo intenciones de resolver el conflicto esa misma noche pero tanto Julio Koropeski, de Crucero del Norte, como Ángel Lozano de Excursionistas ya se habían retirado del recinto. De hecho, el primero de ellos ya estaba camino de regreso a Misiones. Y el desenlace empezaba justamente a tornarse una “misión imposible”.
Daniel Angelici, de Boca Juniors, propuso votar a mano alzada pero no prosperó. Y así, aquél 3 de diciembre de 2015, quedó para siempre en la historia. Porque si bien a Grondona lo habían reelecto varias veces, este evento tenía ese condimento de ver qué rumbo tomaba AFA.
La fiesta de la democracia en el fútbol terminó en papelón y escándalo a nivel mundial. De allí vino una Comisión Normalizadora, un caos reinante con categorías que propusieron un paro, y un futuro que tiempo después llevó a Claudio Tapia y el “Ascenso Unido” a tomar las riendas de la casa madre del deporte más hermoso de todos. Pasaron seis años y el 38 a 38 no se olvida más.