El 26 de junio de 2011 no fue un día más Belgrano. Tampoco fue un día más para River. El Pirata logró la mayor hazaña de su historia y volvió a la Primera División a través de la promoción ganada, nada más ni nada menos, frente a uno de los gigantes del Fútbol Argentino.
Fue un partido histórico y de película. Hasta el encuentro de ida en Barrio Alberdi tuvo tintes cinematográficos con la mano de Adalberto Román que provocó el penal de César Mancinelli, los saltitos de César Pereyra al festejar el segundo gol y la invasión de cancha de los hinchas del equipo de Nuñez.
Un Monumental lleno vivió una intensa tarde llena de emociones repartidas. La vuelta fue más atrapante que el primer desafío. El inicio resultó electrizante. Mancinelli marcó de tiro libre a los 3 minutos de la etapa inicial pero el juez Sergio Pezzotta anuló el tanto por intermedio de uno de sus asistentes. Dos minutos después, Mariano Pavone hacía explotar el estadio millonario con un remate rasante y al lado del palo. Ese gol generó la ilusión del 90 por ciento de la cancha.
River metió al Celeste en un arco, sufrió el error de Pezzotta al no cobrar un penal del Chiqui Pérez sobre Caruso y convirtió a Juan Carlos Olave en uno de los sostenes del conjunto cordobés. La diferencia no se movió hasta el final del primer tiempo pero no era suficiente para los hombres de Juan José López.
La energía se apagó lentamente en el local y mucho más cuando, a los 17 minutos del complemento, Guillermo Farré tomó una pelota desde el aire y, aunque nadie lo supiera hasta ese momento, sentenció una historia que quedará por siempre. El Millo tuvo su oportunidad a través de una pena máxima aunque Olave volvió a ser el héroe pirata con una gran atajada al disparo de Pavone.
Los minutos pasaron y el tiempo se le acabó a la banda. Ni siquiera se terminó el juego por los incidentes en las tribunas del Monumental que iniciaron lo que sería una batalla campal fuera del estadio.
Belgrano festejó el ascenso más histórico de sus 115 años de existencia y, como si fuera poco, envió a River al Nacional B. Un hecho sin precedentes. Los hinchas celestes debieron quedarse en su tribuna por los hechos de violencia en las calles de Nuñez pero les importó poco ante tanta felicidad.