El Superclásico tuvo momentos extremadamente felices para unos y otros. Lo celebraron infinidad de veces los del Millonario así como también los del Xeneize. No obstante, uno en particular, le dolió a todo el pueblo argentino y se cobró la vida de 71 personas.
Final del derbi, partido caliente, y época de dictadura. Cuando el pueblo de Boca se predisponía a salir del estadio en Núñez se encontró con la famosa «Puerta 12» cerrada. A todo esto un avalancha bajaba las escaleras buscando la salida lo cual provocó una masacre. Hubo hinchas que quedaron aplastados en los últimos escalones.
El periodista, Pablo Lisotto, presentó un libro el pasado miércoles sobre este sucedo. Bajo el título de «Una tarde de junio», se trató de la primera gran investigación periodística de semejante tragedia a 55 años con la claridad que estos hechos oscuros aún no dejaban filtrar a la luz aspectos de lo acontecido.
Por el interzonal del Metropolitano de aquél año, un 23 de junio de 1968, River y Boca empataron 0 a 0. El resultado pasó a segundo plano y el partido fue malo como un presagio de lo que vendría a continuación. Minutos después del silbatazo final de Miguel Comesaña, ocurrió lo peor.
La estampida, los gritos, las ambulancias, «los 200 litros de sangre donados en una hora» tal como relata Lisotto en su libro anteriormente mencionados y de lectura obligatoria, marcaron un antes y un después. Fue, sin dudas, la tragedia más grande que tuvo el deporte argentino por magnitud.
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