Si el futbolero hace memoria seguramente recordará a Claudio «El Yerbatero» González. Jugó de delantero, fue goleador y se desempeñó en clubes importantes de Argentina como Independiente, Talleres, Rosario Central, Estudiantes de La Plata, entre otros. Se retiró a los 31 años en General Paz Juniors, quizás antes de lo que pensaba.
Hoy, el ex futbolista tiene 43 años y se encuentra en la tranquilidad de Villa María, Córdoba, y tiene dos ocupaciones: vivir de rentas y una escuelita de fútbol. “Hace 10 años a mi ex mujer le salió un trabajo en Villa María y me vine con ella. Y me quedé acá, me encanta esto, es un pueblo gigante. Tengo acá conmigo a mis hijos Juan Ignacio (11) y Ciro (8). El más grande está jugando de mediapunta en Talleres. Acá también tengo una escuelita de fútbol ligada a la T. El club se llama `Tallerito Baby Fútbol` y ya estamos compitiendo en la Liga. Incluso ya sumamos dos títulos en poco tiempo”, confesó el Yerbatero al suplemento Mundo Deportivo del Diario La Voz del Interior.
Claudio González empezó a jugar en su Posadas natal en Bartolomé Mitre y luego, hasta disputó el Torneo del Interior con Rosamonte de Apóstoles. No fue fácil su carrera. Pasó buenas y malas en el fútbol pero le terminó ganando el cansancio. «He pasado cosas que no le deseo a nadie. En Estudiantes me marginaron las lesiones. Extrañaba tanto que un día me fui a Posadas y no volví más. Terminé en el Argentino B, pero nunca bajé los brazos. En Independiente, me quedé afuera de una pretemporada y me tuve que entrenar por mi cuenta. En el fútbol, hoy podés estar y mañana no, pero nunca tenés que dejar de trabajar y de superarte”, cuenta el ex atacante que en el Pincha compartió equipo dirigido por Miguel Angel Russo con Juan Sebastián Verón, Martín Palermo, José Calderón y cía.
Su retiro llegó a los 31 años mientras vestía la camiseta de General Paz Juniors. “Un día mientras jugaba en «el Poeta» me miré al espejo y dije «hasta acá llegué». Así que fui a hablar con el presidente y le conté que dejaba el fútbol”, recordó el Yerbatero al diario cordobés.
Su apodo siempre llamó la atención y se hizo querido gracias a ese nombre y obviamente a sus goles. “Yo pertenecía a la firma Rosamonte y, cuando fui a Patronato de Paraná, como no me daban el pase, un periodista me preguntó : «¿Qué pasa con los yerbateros?». Y ahí me quedó”, rememora el misionero.
UNA ANÉCDOTA POCO FELIZ DEL YERBATERO
Si hay un error que tuvo Claudio González en su camino en el fútbol fue en el año 2003. El Yerbatero jugaba en Talleres de Córdoba pero no se sentía cómodo con el técnico de esa época. “La cosa fue así. Cuando llega el técnico Luis Cubilla me quiso hacer jugar de ocho y al «Polo» Quinteros en cualquier lugar. Quiso meter movimientos raros, la verdad es que no teníamos buena onda con él. Había sentido un tirón y me fui a la terminal a buscar una encomienda. Voy cruzando la calle y un taxista saca la cabeza y me grita algo, como me ve lesionado me dice «seguro vamos a perder». Entonces yo le digo: «Bueno, mejor, así se va el técnico este». Dije la frase como si estuviera hablando con un amigo. Y fue un error”, cuenta el ex delantero del Matador.
El problema es que la T perdió con Chacarita y, al día siguiente, el mismo taxista y otros acompañantes fueron al club a quejarse de que los jugadores iban para atrás. El poder de la palabra pero en su lado negativo.
