Independiente habría pasado de ronda (todavía no es oficial) luego de empatar ambos encuentros con el equipo brasileño pero, gracias a la mala inclusión del uruguayo ex River, Carlos Sánchez, en el partido de ida, logró la clasificación con un 3-0 en dicho partido. Lamentablemente, no se jugaron los últimos 10 minutos debido a los hinchas locales que pidieron, con violencia, que el partido no continuase.
Sería imposible explicar a cualquier lector que, a unas pocas horas de comenzado el encuentro en el estadio Pacaembú, la CONMEBOL confirmó el pedido que hizo el Rojo la semana pasada y le otorgó el partido por ganado 3-0 (los goles se los dieron al arquero Martín Campaña que fue capitán en ese cotejo).
Enojo, bronca, tristeza, desazón, seguramente esas fueron algunas de las sensaciones que sintieron los jugadores, cuerpo técnico e hinchas al conocer la derrota en los papeles. Así salió el Santos quien tenía que hacer tres goles como mínimo para llegar a los penales y que no le conviertan porque de hacerlo, tendría que hacer dos más.
El equipo dirigido por Ariel Holan supo como jugar y parece que lo hace mejor afuera que en su casa. Fue inteligente, no dejó que el Santos lo atacara ni estuvo, como se dice en la jerga futbolística, colgado del travesaño. Si tuvo dos situaciones Gabriel Barbosa en las cuales el portero uruguayo del Rojo pudo bloquear sin problemas. El conjunto argentino le creó dos chances importantes como para definirlo en la primera etapa. Un penal no cobrado a Maximiliano Meza a los 7 minutos luego de una mala salida del portero Vanderlei y luego, a falta de pocos minutos que termine la primera instancia, la pena máxima que esta vez si vio el árbitro chileno Julio Bascuñán por una falta de Pablo Hernandez al golero del Santos. Lamentablemente, Meza no pudo convertir y el encuentro seguiría 0 a 0.
Empezó la etapa complementaria y a medida que pasaban los minutos, las esperanzas del Peixe se empezaban a esfumar mientras que el enojo de la torcida del team brasileño incrementaba. El Chileno Hernández fue una de las figuras de los de Holan por su manejo del balón en el mediocampo, distribuyendo y buscando espacios vacíos para que los locales les costara atacar cada vez mas. Cerca estuvo de ganar el partido con un buen remate de afuera del otro chileno Silva y minutos mas tarde con otro disparo de Hernández que pegó en el travesaño.
Cuando faltaban 10 minutos para que termine el encuentro, comenzaron a caer las bombas de estruendo al campo de juego, el intento de algunos hinchas locales intentando entrar para que el partido termine antes de tiempo, mientras que la policia tampoco se quedó atrás y respondió a la violencia con más violencia a los barrotazos. No pasaron muchos minutos para que Bascuñan suspendiera el partido y seguramente le termine de dar por ganada la llave a Independiente. Otra vez la violencia dijo presente. Otra vez el Rojo tendrá que esperar, en este caso, para celebrar una clasificación extraña, parecida a la de San Lorenzo por la copa sudamericana.