En el Estadio Osvaldo Baletto, San Telmo derrotó por 1 a 0 nada más y nada menos que al campeón de la Primera B Metropolitana, Deportivo Morón, equipo que se coronó el martes pasado tras 27 años sin poder lograrlo por lo que jugará en la B Nacional la próxima temporada. El tanto del partido lo convirtió Ezequiel Melillo, pero lo que más llamó la atención (que no suele suceder en el fútbol argentino) fue algo extra futbolístico: Los jugadores locales formaron una fila en la salida donde ingresó El Gallo a la cancha y con grandes aplausos no solo del plantel sino de los hinchas Candomberos recibieron al nuevo campeón. Mucho respeto y algo grato de ver en nuestro fútbol, que solo muestra violencia. En este caso nos demostró que todos juntos si queremos cambiar lo podemos hacer.
A pesar que el equipo visitante no jugó con los once titulares que suelen salir al campo, se vio un gran cotejo. Sobretodo en el primer episodio. Un ida y vuelta constante que el medio campo casi paso desapercibido. Los de la Isla Maciel tuvieron un leve dominio de pelota y manejo del mismo por eso a los 24 minutos, después de una contra letal, Melillo definió ante Nicolas Angellotti para poner el único tanto del encuentro. Mientras que los del Oeste tuvieron sus chances pero Carlos De Maneses se encontró siempre atento.
Ya en el complemento, el juego bajó su ritmo por faltas, imprecisiones en los pases y jugadores tirados en le campo de juego que taraba en recuperarse. Dos de ellos, salieron por lesión. El Gallo fue un poco más en esta segunda mitad, pero no pasó mucho más.
Con este resultado, el elenco al mando de Jorge Franzoni llegó a las 43 unidades y se ubica en el décimo primer puesto junto a Deportivo Español y aún tiene chances de clasificar al reducido por el segundo ascenso.
Lo que si quedará en el recuerdo de todos es ese hermoso gesto que tuvo San Telmo con el flamante campeón.