Uno de los entrenadores de San Martín de Tucumán, Sergio Gómez, distribuye su tiempo como si estuviera en una cancha. Le dedica momentos de cariño a su familia, no detiene sus responsabilidades de entrenador de Santo y hasta da una mano solidaria al barrio donde pasó toda su infancia.
A pesar de no vivir en el mismo lugar que hace muchos años, el DT se dirige varios días a la semana a San Antonio, su lugar de origen, para colaborar y brindar una humilde ayuda para que los vecinos tengan un plato de comida en estos tiempos de necesidades. «Este es mi barrio, una villita donde me crié. Acá los vecinos están como todos, sin poder salir a trabajar, y les cuesta muchísimo”, expresó uno de los «comandantes» del Ciruja al Diario La Gaceta de Tucumán y agrega: “Acá me crié y sé muy bien lo que significa estar del otro lado. Por eso ahora que puedo no dudo en ayudar, en dar una mano y en hacer que las personas que no la pasan bien tengan por lo menos un plato de comida en su mesa. No hay que olvidarse de que uno también pasó por esto».
El «Negro», como lo conocen en el mundo futbolístico, lleva su ayuda a una «vieja» conocida como Lidia Zamorano, una señora que se encarga hace más de tres décadas de alimentar a los más carenciados de la zona. “Recuerdo que ella colaboraba con el club, y cuando yo jugaba, no veía la hora de terminar para me que diera el sándwich de milanesa que hacía. Son recuerdos muy lindos. Por eso ahora me llena el alma ayudar a una señora que sigue haciendo lo mismo; me pone muy feliz. Hace poco vi cómo Lidia le daba un sándwich a mi hijo, a quien traigo a jugar a este club, y fue hermoso. Fue casi como revivir las vivencias que tuve en mi barrio cuando era un chiquito”, rememora el director técnico.
La ayuda al barrio donde se crió le llena su enorme corazón a Sergio Gómez y hasta le trae recuerdos de su infancia: “Vienen con su olla o con un tupper y se llevan la comida para compartir con sus familiares. Antes, cuando yo era chico esto se hacía en la esquina de casa; e íbamos todos a comer ahí”,
Los planes del entrenador no están relacionados al fútbol sino que también se encuentran en su parte más humano y solidario. “Yo no vivo más acá, pero tengo a mis hermanos, a mi mamá y también viven muchos familiares. Sueño con poner un comedor para que los vecinos puedan acercarse, comer y pasar un lindo rato. Mi idea es construir uno en la casa de mi «vieja». Dios quiera que en algún momento lo pueda llevar a cabo. Es lo menos que se puede hacer. Yo hoy estoy en otra situación y siento que desde mi lugar puedo ayudar bastante. Hay que intentarlo, vale la pena”, cierra en una brillante entrevista con el Diario La Gaceta de Tucumán para descubrir un hermoso costado de un hombre que, además, es muy querido en el fútbol.