El Halcón sonríe, es feliz, delira y tiene en su rostro esa mueca que difícilmente pueda borrarse sea cual fuese el destino final. En la noche de la Ciudadela, la escuadra de Sebastián Beccacece dio vuelta un partido complicadísimo frente a un Ciruja que buscaba ser nuevamente el verdugo de los invictos en la presente temporada de la Superliga. Así, los de Florencio Varela, aprovechando una carambola de su rival consiguieron el empate y, luego, en tiempo de descuento se llevaron un triunfo por 2 a 1 que los deposita nuevamente en la cima junto al Racing de Avellaneda.
Undécima victoria para Defensa y Justicia que decidió probarse el traje de protagonista en la elite del fútbol argentino y no quitárselo más. En contrapartida, San Martín de Tucumán cosechó una caída que lo complica en los promedios y que no pudo contar en cancha con su goleador, Claudio Bieler ya que el ex Liga de Quito estuvo en el banco de relevos pero no fue utilizado por Walter Gastón Coyette.
Rápidamente el dueño de casa se puso en ventaja. Una desafortunada mano de Ciro Rius en el área generó que Pablo Echavarría sancione la pena máxima para el Ciruja. Tino Costa tomó carrera y, desde los doce pasos, fusiló a Luis Unsaín para estampar el 1 a 0 con el que ambos marcharon al descanso generando otra vez el fantasma de la Ciudadela y ese estigma de «Cementerio de los Elefantes» del nuevo milenio.
Ya había tropezado Racing, y ahora lo hacía Defensa y Justicia. La mano venía complicada para los de Buenos Aires porque, si bien buscaron el empate durante el resto del cotjeo, ese tanto de la tranquilidad no llegaba. Así lo desperdiciaban por poquito Nicolás Fernández y Gastón Togni entre las más claras, carecía de fortuna Matías Rojas, y el reloj consumía las ilusiones de un plantel que veía cómo se le escapaba el sueño de acercarse a la Academia.
Hasta que a diez del final llegó un centro venenoso desde el costado izquierdo para la entrada a pura potencia de Ignacio Aliseda. Oliver Benítez, ex Gimnasia La Plata, quiso evitar problemas y le dio un frentazo a ese envío aéreo con intenciones de mandarla al tiro de esquina pero terminó anotando en su propio arco. Y ya con el 1 a 1 en el bolsillo, el Halcón fue una tromba en el epílogo para arruinarle la noche no sólo al Santo sino también al equipo de Avellaneda. Se jugaba tiempo de descuento cuando Rojas picó al vacío, descargó hacia el medio, y el propio Aliseda no falló frente al arco para torcer la historia en el Jardín de la República.
San Martín de Tucumán tenía todo entre sus manos para convertirse nuevamente en el victimario de los que apostaron a pelear arriba. Era verdugo hasta que una carambola alimentó a quien nuevamente alcanzó el liderazgo de la Superliga junto a Racing. Defensa ganó 2 a 1 con el último aliento y demostró que no se dará por vencido en el sueño de dar la vuelta olímpica en el torneo local de la Primera División.