San Lorenzo y Huracán aburrieron en el encuentro de ida de la primera fase de la Copa de la Superliga. En el Nuevo Gasómetro, el clásico de barrio más grande del mundo terminó en un empate en cero, tal y como pasó a principio de año cuando se enfrentaron por Liga, y ahora todo se definirá el próximo viernes cuando disputen la vuelta en el Ducó.
Ambos equipos llegaban con realidades diferentes con respecto al primer enfrentamiento del año. En aquel momento, el Globo llegaba en zona de Libertadores, y tenía a un Antonio Mohammed que debutaba como DT. En frente estaba un Ciclón con 10 refuerzos, con muchas dudas, y con una seguidilla sin ganar. Hoy la historia era distinta. El Cuervo llegaba mejor parado, con siete partidos sin caer, primero en su zona de Copa Libertadores, y manteniendo su cero en el arco en varias ocasiones. Por su parte, los de Parque Patricios llegaban últimos en su grupo de Libertadores, al borde de ser eliminados, y habiendo ingresado milagrosamente a la Copa Sudamericana del 2020, por el descenso de Tigre.
Pero estos clásicos son encuentros a parte, y pocas diferencias se notó en el primer tiempo. A ambos les costó generar situaciones en la primera mitad, aunque siempre fue el Cuervo el que tuvo la pelota, y fue un poco más peligroso con los pases de Román Martínez, y los desbordes de Juan Camilo Salazar y Nahuel Barrios por derecha e izquierda respectivamente. Sin embargo, a pesar del intento, prácticamente no inquietó a Fernando Pellegrino. A penas un remate desde afuera del Perrito que quedó en manos del arquero, y un remate de Nicolás Reniero, que tras un desvío se fue al córner, pero rozando en el travesaño. Por parte de la visita, poco juego, pocas intensiones, y se lo notaba cómodo con el empate.
En el complemento la cosa no cambió demasiado. El dominio seguía siendo Azulgrana, pero por la desesperación -quizás apresurada- de tratar de conseguir un gol (aunque sin patear al arco), partió el equipo, y quedaba muy desprotegido en el fondo. Así fue como el Globo encontró espacios, y de lejos hizo lucir a Fernando Monetti, que tapó dos muy buenas pelotas ante remates de Andrés Roa, primero, y de Norberto Briasco después. Pero luego de esas dos situaciones, la visita se iba a quedar con un hombre menos por la expulsión de Lucas Merolla por doble amarilla, y esto obligó al Ciclón a tomar aún un mayor protagonismo, empujado por su gente. Pero a pesar de eso siguió sin generar peligro, y solo contó con dos remates que salieron desviados antes del final. Uno de Andrés Herrera, y el otro de Barrios, quien fue el mejor de la ofensiva Cuerva.
No hubo tiempo para más en el Pedro Bidegain. San Lorenzo y Huracán terminaron regalando un empate por 0-0 chato, aburrido y poco vistoso, y de esta forma todo queda abierto para el desquite del viernes próximo en el Ducó. Ambos se llevan cosas positivas: el Ciclón no haber recibido goles, que en una llave con la que se cuentan los tantos de visitantes, es muy importante, y el Globo el no haber perdido, porque sabe que en caso de ganar, el boleto a octavos de final es suyo.