A pesar de haber ganado la Copa Libertadores en 2014, la historia de San Lorenzo en esta competición le sigue siendo esquiva. Es que jugó el segundo partido de la presente edición en el Nuevo Gasómetro, y cayó por 1 a 0 contra Atlético Paranaense. El único gol del encuentro lo convirtió el ex Huracán y River, Lucio González. De esta manera, los de Boedo se encuentran últimos en el grupo, con dos derrotas.
La goleada sufrida en Brasil ante Flamengo hizo eco en el mundo Azulgrana, y hacía de este un encuentro fundamental para el futuro en la competencia. Diego Aguirre apostaba por una defensa con Mathías Corujo y en el mediocampo con el juvenil Bautista Merlini. Sin embargo, nada saldría como se planeaba.
El principio del encuentro ya le fue esquivo para el Ciclón. Es que a los 3 minutos ya se encontró abajo en el marcador. Sidclay lo dejó pagando a Corujo, envió un centro para Lucho González, que de cabeza, le cambió el palo a Sebastián Torrico y puso el 1 a 0. De ahí en más, el encuentro se jugó en campo brasileño. El local iba por la necesidad de igualarlo, pero no tenía ideas claras, y la única llegada fue un remate de Nicolás Blandi de 35 metros, que quedó en manos de Weverton.Por su parte, el Furacao apostaba a las contras, y por la banda izquierda se hizo un festín. Inclusive, Lucho González tuvo una nueva chance para incrementar la diferencia, pero falló en la definición a la hora del mano a mano con Torrico.
En el complemento, Aguirre mandó a Rubén Botta en lugar de Corujo, que jugó un pésimo encuentro. Así, el equipo tuvo mayor peso en ataque, pero las ideas siguieron en escacez. Los centros al área rival fueron constantemente rechazados por los centrales Paulo André y Heleno, de muy buenas actuaciones. Néstor Ortigoza, que tuvo que salir por un corte en la rodilla derecha, tuvo una clara al lado del arco, pero no llegó a empujarla. Tanta mala suerte tenía el Ciclón que al minuto de salir Orti, a Cerutti le cometieron un penal. Blandi se hizo cargo, pero el delantero le pifió al arco y desperdició la chance inmejorable de igualar el encuentro.
En los minutos finales, el Cuervo fue puro pelotazo al área. A la gente esto no le gustaba, porque más allá de un cabezazo de Blandi que quedó en manos de Weverton, todos eran rechazados. Así es como se escuchó el grito de guerra: «Ponelo al Pipi, la p…». Sin embargo, el DT uruguayo hizo oídos sordos, y mandó al Chimy Ávila, que no tuvo grandes intervenciones. Por su parte, los brasileños tuvieron una más en los pies de Lucho González, pero otra vez la tiró afuera.
Otra derrota de San Lorenzo en la Libertadores, y otra vez de local, en donde no gana en esta competencia desde el 2015. De esta manera, y con esta nueva caída, está en el fondo del grupo 4 con cero unidades. Lo positvo para este equipo es que no jugará por Copa hasta el 12 de abril, cuando viste a la Universidad Católica en Chile, y llegue más partidos en el lomo.